Nuevo artículo: “Dime qué comes y te diré cómo funciona tu sistema nervioso”

Hoy, 28 de Mayo, se celebra la XIV edición del Día Nacional de la Nutrición, por eso hoy mejor que nunca, os queremos dejar un artículo relacionado con la nutrición y el funcionamiento del Sistema Nervioso.

Aquí os dejamos la primera parte de este interesante artículo, escrito por nuestra gran colaboradora Emma Gil Orejudo:

“Dime qué comes y te diré cómo funciona tu sistema nervioso”
La nutrición del sistema nervioso. Parte I: Los macronutrientes.

La popular frase “eres lo que comes” es comúnmente utilizada para persuadir a las personas de que tomen una diversidad de alimentos. No solemos ponerla en relación con nuestros sistemas nerviosos. Sin embargo, si tenemos en cuenta que solo el cerebro consume el 60% del requisito total diario de glucosa del organismo, puede ser interesante que nos paremos a analizar qué nutrientes necesita nuestro sistema nervioso para funcionar de manera óptima.

Estamos acostumbrados a encontrarnos en situaciones en que nuestro sistema nervioso disminuye su rendimiento por circunstancias relacionadas con la alimentación (por ejemplo la somnolencia que notamos después de una comida copiosa). Otras manifestaciones del sistema nervioso como la aparición de calambres, problemas de atención, falta de tono muscular, apatía, etc, pueden deberse a la falta de los niveles requeridos de ciertos nutrientes. Su detección y aporte puede resolver estas condiciones de forma sencilla, pero para ello hemos de estar atentos y considerar el factor nutricional como origen de multitud de signos disfuncionales del sistema nervioso.

El objetivo del presente artículo (dividido en dos partes dada la extensión del tema) trata de ofrecer información sobre los nutrientes necesarios para el óptimo funcionamiento del sistema nervioso así como subrayar la importancia que tiene cada uno de ellos, y los alimentos donde se encuentran.

En nutrición humana se utiliza una clasificación que distingue entre macronutrientes y micronutrientes. Los macronuntrientes se caracterizan por ser los nutrientes que se necesitan en mayores cantidades y además por ser los que aportan la mayor parte de energía metabólica al organismos. Por otro lado, los micronutrientes se toman en menores cantidades en los alimentos, aportando mucha menos energía; no obstante resultan imprescindibles para la correcta metabolización de todas las sustancias que necesita el organismo.

En esta primera parte del artículo se pasan a describir el oxígeno y agua como sustancias imprescindibles, así como los macronutrientes.

OXÍGENO

Aunque el oxígeno no se considere un nutriente como tal, en la actualidad se describe como pseudonutriente, ya que es imprescindible en numerosas reacciones fisiológicas del organismo.
El órgano que más aporte de oxígeno requiere es el cerebro, de hecho la privación de oxígeno durante 3 minutos puede causar muerte neuronal. El cerebro requiere el 20% del aporte total de oxígeno al organismo, que puede llegar al 40% en determinados momentos.
Para asegurar que el sistema tiene una fuente de oxígeno suficiente es recomendable estar en ambientes con una ventilación adecuada (ventana mejor que rejillas de ventilación) y libres de humo. Síntomas de que no está recibiendo suficiente oxígeno pueden ser dolor de cabeza, disminución de rendimiento intelectual, irritabilidad y signos de ansiedad.
Para que el sistema nervioso tenga un buen aporte de oxígeno, además es necesario que llegue de forma adecuada a las células a través de la sangre. La clorofila, que encontramos sobre todo en vegetales de color verde, tiene la capacidad de almacenar oxígeno en el cerebro. Además, se requiere que tanto el sistema respiratorio como el vascular mantengan su función óptima.

AGUA

Al igual que el oxígeno, el agua es considerado un pseudonutriente. El 85% del cerebro es agua (aunque parezca mentira), y el funcionamiento de las neuronas se basa, en gran medida, en el intercambio constante de líquidos. Esto nos puede dar una idea de lo importante que es una buena hidratación para el sistema nervioso.
La mejor forma de hidratarse es tomando agua, mejor que no sea solo durante las comidas, sino también entre horas en pequeñas dosis y continuadas mejor que una gran cantidad de una vez.
El agua mineral es una buena opción, ya que además es una fuente de minerales, de ahí su nombre (el apartado de minerales en el apartado de micronutrientes, en la segunda parte), siendo recomendable cambiar de marca de agua mineral ya que cada una tiene una concentración diferente de minerales.
Se recomienda un aporte de 35ml de agua por kg de peso y día en un adulto, siendo el requerimiento diario mayor para personas ancianas, niños y mujeres embarazadas.
Se puede, además de esta cantidad de agua diaria, tomar líquidos en forma de zumos, infusiones etcétera, teniendo en cuenta que éstos no sustituyan la ingesta de agua, ya que su absorción difiere.

MACRONUTRIENTES

Como se ha dicho anteriormente, son los nutrientes que se toman en mayor cantidad, y que aportan la mayor parte de energía metabólica al organismo. Existen tres tipos: hidratos de carbono o glúcidos, proteínas o prótidos y ácidos grasos o lípidos.

Hidratos de carbono

La principal fuente de energía del sistema nervioso es la glucosa, que es la unidad básica de los hidratos de carbono. Como el sistema nervioso esta superespecializado en su funcionamiento, no tiene la capacidad de almacenar energía, de forma que depende del continuo aporte de glucosa a través de la sangre. Las fluctuaciones importantes de los niveles de glucosa en la sangre son muy nocivas para el sistema. Sabemos que los estados tanto de hiper como de hipoglucemia hacen disminuir la capacidad intelectual, entre otras capacidades. Por eso es muy importante mantener el nivel de glucosa en sangre lo más estable posible.

Existen tres tipos de hidratos de carbono:

• Monosacáridos o hidratos de carbono simples: glucosa, fructosa (en las frutas).

• Disacáridos o hidratos de carbono dobles: sacarosa (azúcar doméstica), lactosa (en la leche).

• Polisacáridos: (almidón: patata, arroz; fibra alimentaria: cereales integrales).

Los dos primeros tipos de hidratos de carbono, por su estructura sencilla, son absorbidos por el sistema digestivo de forma rápida, pasando al torrente sanguíneo. El páncreas segrega la hormona insulina, que ayuda a que la glucosa se entre en las células para obtener la energía que necesita. La liberación de gran cantidad de insulina como consecuencia de una ingesta de glucosa en las formas simple y doble, provoca una caída brusca de la glucemia, lo que crea cansancio repentino y disminución del rendimiento.

Los polisacáridos son absorbidos de forma más lenta debido a que su estructura más compleja requiere de hidrolización en la digestión. Esto favorece la disposición de glucosa de manera más constante y gradual.

Es importante la elección del tipo y momento de ingesta de hidratos de carbono para favorecer la estabilidad mental y emocional, y que la vulnerabilidad sea mínima.

Proteínas

Las proteínas tienen multitud de funciones metabólicas en el organismo y en concreto en el sistema nervioso, entre otras, la de vincular a las neuronas entre sí y formar neurotranmisores.

Cada proteína está formada por una cadena de aminoácidos. Existen 20 tipos de aminoácidos diferentes, de los cuales 9 son esenciales (no sintetizables por el organismo y que hay que ingerir en la dieta) y 11 no esenciales (el organismo los puede sintetizar a partir de otros compuestos). Mediante la digestión de alimentos ricos en proteínas, éstas se descomponen en los aminoácidos que las constituyen. El organismo utilizará estos aminoácidos para sintetizar las proteínas que necesite en los lugares donde se requieran.

Los aminoácidos tienen un papel imprescindible en la regulación de la actividad cerebral, ya que son imprescindibles en el metabolismo del cerebro. Los neurotransmisores están formados por aminoácidos. Para llevar a cabo la síntesis (formación) de los distintos tipos de neurotransmisores a partir de aminoácidos, es imprescindible la presencia de cantidades suficientes de ácidos grasos poliinsaturados, vitaminas, minerales, oxígeno y glucosa (en condiciones de glucosa excesiva en sangre, la insulina liberada favorece el paso de aminoácidos al tejido muscular, disminuyendo los disponibles para la síntesis de neurotransmisores).
Los aminoácidos más importantes para el sistema nervioso, por su implicación para la síntesis de neurotransmisores, son los siguientes:

• Triptófano:

A partir de este aminoácido el organismo puede sintetizar la vitamina B3, muy importante para el sistema nervioso. Pero la mayor importancia de este aminoácido para el sistema nervioso es que es un precursor de la serotonina, que es un neurotransmisor asociado a la sensación de bienestar emocional, con efecto ansiolítico y en algunos casos antidepresivo. La serotonina es precursora de la hormona melatonina, implicada en la regulación de los ciclos circadianos de sueño-vigilia.

El triptófano circula en la sangre unido a otra proteína llamada albúmina, lo cual hace que no se arrastre normalmente a través de la barrera hemoatoencefálica si compiten otras proteínas. Sin embargo, cuando existe un alto nivel de insulina en sangre (por aumento de glucosa) ésta arrastra a otras proteínas a otros tejidos como el muscular, de modo que facilita el paso de triptófano a través de esta barrera. Esta es la razón por la cual una dieta rica en proteínas no aumenta el nivel de triptófano, y sin embargo sí lo facilita el aporte de hidratos de carbono.
Para el adecuado metabolismo del triptófano se requieren además niveles equilibrados de vitamina B6 y magnesio.
Los alimentos que contienen triptófano suelen ser más de origen animal que animal. Alimentos que tienen triptófano: leche, plátano, pavo, cereales integrales, avena, pipas de calabaza, garbanzos, semillas de sésamo.

• Tirosina

Es un aminoácido necesario para la síntesis de los neurotransmisores adrenalina, noradrenalina y dopamina, además de estimular la síntesis de acetilcolina, neurotransmisor que participa en procesos de memoria. Esto hace que la tirosina sea uno de los aminoácidos más importantes para el cerebro.
La tirosina puede ser sintetizada a partir de la fenilalanina, aminoácido esencial que hay que obtener directamente de la alimentación.
Alimentos que contienen fenilalanina: carne, pescados, huevo, productos lácteos, garbanzos, lentejas, cacahuetes, soja.

• Lisina

Este aminoácido resulta imprescindible en la regeneración de tejidos. Su falta provoca fatigabilidad, irritabilidad y falta de concentración.
Alimentos que contienen lisina: pescados, carnes magras, leche, huevos.

• Metionina

Interviene en la síntesis de acetilcolina. Cuando se consume con vitamina B12 tiene una aparente función antidepresiva, por su capacidad para disminuir las histaminas en sangre.
Alimentos que contienen metionina: trigo integral, cebolla, ajo, alubias.

• Ácido glutámico

Este aminoácido produce glutamina, la cual estimula la producción de GABA, neurotransmisor con funciones inhibitorias que favorece la concentración y el sueño.
Alimentos que lo contienen: harinas de trigo, almendras, nueces, huevos y leche.
Alimentos que contienen ácido glutámico: harinas de trigo, almendras, nueces, huevos, leche.

Otros aminoácidos que pueden relacionarse con incremento de actividad intelectual son la asparagina y la serina.

Ácidos grasos o lípidos

Los ácidos grasos tienen, entre otras, función de reserva de energía en el organismo. En el sistema nervioso forman parte de todas las membranas celulares. También compone la vaina de mielina que recubre los nervios para aumentar su conductancia. Además son necesarios para la formación de sustancias indispensables para el cerebro, entre ellos los neurotransmisores. El cerebro está compuesto por una gran cantidad de grasa en su estructura que no se metaboliza ni siquiera en periodos de largo ayuno.

Los ácidos grasos se clasifican según su estructura química en dos tipos: grasas insaturadas y grasas saturadas.

Las grasas insaturadas se llaman así por tener dobles enlaces en su estructura química. De dividen a su vez en monoinsaturadas y poliinsaturadas.

Las grasas monoinsaturadas tienen una insaturación en su estructura química. La principal es el ácido oleico que se encuentra en el aceite de oliva. Es beneficioso porque disminuye los niveles de LDL (colesterol “malo”) y aumenta el HDL (colesterol “bueno”).

Las grasas poliinsaturadas tienen dos o más insaturaciones en su estructura. La grasa que compone la estructura cerebral está compuesta en su mayoría por grasas poliinsaturadas. Dentro de estas, las grasas de mayor relevancia para el sistema nervioso son los llamados ácidos grasos omega 3 y omega 6, que son esenciales (el organismo no los puede sintetizar, y han de obtenerse a través de la dieta).

Dentro de los ácidos omega 3 se distinguen tres tipos: alfa-linoléico (de cadena corta, con capacidad para disminuir el nivel de triglicéridos); el eicosapentanoico (EPA) y docosopentatoico (DHA), estos dos últimos de cadena larga. Hay muchos datos que apoyan el hecho de que los ácidos grasos omega 3 de cadena larga reducen el riesgo de sufrir ictus. Además, al formar parte de las membranas celulares de las neuronas, alteran la disponibilidad de neurotransmisores, modula las moléculas de transducción de señales y afecta a la sinaptogénesis y a la diferenciación neuronal. El alfa linleico está contenido en los aceites de linaza, soja y nueces, mientras que los de cadena larga los encontramos sobre todo en pescados criados en libertad de movimiento.

En cuanto a los ácidos grasos omega 6, los principales para el organismos son el ácido linoleico y el araquidónico. Ambos son necesarios para el sistema nervioso ya que componen en parte las membranas de las células del cerebro. Alimentos que contienen ácido linoleico son nueces, espinacas, lentejas, aceites de cacahuete, soja y pepitas de uva.

Las grasas saturadas se llamas así porque en su estructura química no tienen ningún doble enlace o insaturación. Su consume se relaciona con aumento de los niveles de colesterol (en concreto LDL o colesterol “malo”, llamado así porque se deposita en las arterias aumentando el riesgo de patología vascular). Este tipo de grasas se encuentra en alimentos de origen animal como carnes, leche entera y ciertos derivados de lácteos. Estos alimentos sin embargo, nos aportan otros nutrientes muy útiles para el organismo, por lo que no hay que prescidir de ellos sin controlar su consumo.

Emma Gil Orejudo: emma_g10@yahoo.es

Si te ha parecido interesante, no te pierdas la segunda parte:

“MICRONUTRIENTES (VITAMINAS Y MINERALES)”

Fuente imagen: http://audioshoyleoparavos.blogspot.com.es/2013/08/alimente-su-cerebro-para-que-no-se.html

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