ARTÍCULO: PARTE II: “La nutrición del sistema nervioso. Los micronutrientes: las VITAMINAS”.

En la primera parte del artículo “Dime qué comes y te diré cómo funciona tu sistema nervioso”, describíamos la división de los nutrientes en macro y micronutrientes. En esta parte nos centraremos en las vitaminas, que forman parte de los micronutrientes.

La próxima semana, publicaremos la última parte de estos tres grandes artículos, elaborados por Emma Gil Orejudo. No os perdáis el último artículo, donde se hablará de los minerales.

Aquí os dejamos el artículo de esta semana:

Los micronutrientes se describen como elementos reguladores de las reacciones metabólicas del organismo, que en algunos casos, tienen una función estructural y que no aportan energía, aunque sí intervienen en las reacciones metabólicas para obtenerla. Además se caracteriza por estar presentes en cantidades muy pequeñas en nuestro organismo.

Los micronutrientes son las vitaminas y los minerales. Vamos a hablar en este artículo de las VITAMINAS.

http://www.sanasana.com/latinohealthmagazine/vitaminas-para-el-cerebro/

VITAMINAS.

Son sustancias orgánicas presentes en el organismo en cantidades muy pequeñas, necesarios para su funcionamiento y que participan de forma directa en todos los procesos metabólicos de la nutrición humana. La agrupación de estas sustancias bajo el nombre de vitaminas no es porque comparten una similitud química.

La ausencia de vitaminas en la alimentación provoca estados carenciales, con trastornos específicos muy importantes, de lo cual procede el término vitamina (originalmente se les consideraba aminoácidos vitales).

Nuestro organismo no es capaz de sintetizar la mayoría de ellas, por lo que ha de abstenerse a través de la alimentación.

En la primera nomenclatura de las vitaminas de le fue asignado con una letra del abecedario. En la actualidad, se tiene a nombrarlas con su nombre químico (cuando se conoce su fórmula).

Las vitaminas suelen clasificarse en dos grupos por su solubilidad, que determina su presencia y distribución en líquidos corporales, capacidad de almacenamiento en los tejidos y eliminación del organismo. De este modo, se clasifican en:

Hidrosolubles: son solubles en agua, lo que implica que se almacenan en menor medida, en el organismo, por lo que se requieren fuentes constantes de ellas. Las vitaminas hidrosulubles son todas las del complejo B y la vitamina C.

Liposolubles: se disuelven en la grasa, lo que hace que se almacenen en el organismo (en hígado y tejidos grasos sobre todo), lo cual aumenta su disponibilidad, pero también su sobredosificación, lo cual resulta dañino para el organismo. Las vitaminas A, E, D y K son liposolubles.

En cuanto a la relación de las vitaminas con el sistema nervioso, al estar todas involucradas en las reacciones metabólicas, de forma directa o indirecta, todas las vitaminas son necesarias para un adecuado funcionamiento del sistema nervioso.

A continuación se describen las vitaminas relacionadas de forma más directa con el sistema nervioso, así como algunos alimentos ricos en dicha vitamina.

VITAMINA A. RETINOL

Sus funciones en lo que implica al sistema nervioso están relacionadas con la visión, ya que la vitamina A es imprescindible para que la energía de la luz se transforme en impulsos nerviosos (transducción), proceso que tiene lugar en la retina del ojo, de ahí el nombre de esta vitamina.

También es imprescindible para procesos de división celular y crecimiento, así como para el sistema inmune y la piel.

Sólo se encuentra en alimentos de origen animgal: hígado, mantequilla , queso. Algunos vegetales contienen carotenoides (precursores de la vitamina A), como algas, menta, perejil, zanahorias, espinacas, remolacha, col, albaricoques, brócoli, melón.

COMPLEJO DE VITAMINAS B.

Este grupo desempeña muchas funciones en reacciones metabólicas a nivel cerebral, por lo que se las conoce como “vitaminas para los nervios”.

B1. TIAMINA.

Es necesaria para el metabolismo de las grasas, proteínas, ácidos nucleicos, y carbohidratos, todos ellos importantes para el sistema nervioso.

Además interviene en la conducción de impulsos nerviosos. Una disminución del 20% de tiamina causa graves alteraciones en las funciones del sistema nervioso. Como debilidad muscular, ausencia de reflejos, parálisis periférica, o síntomas depresivos.

Se encuentran en prácticamente todos los alimentos de origen animal y vegetal, especialmente en el pollo, cerdo, pescado, patata y cereales integrales.

B2. RIVOFLAVINA.

Esta vitamina es requerida para la producción de los glóbulos rojos (transporte de oxígeno) y anticuerpos (sistema inmunitario), respiración celular y crecimiento. Ayuda en el metabolismo de los hidratos de carbono, grasas y proteínas.

Facilita la utilización de oxígeno en los tejidos y la absorción de hierro, de modo que contribuye al mantenimiento del sistema nervisoso, la redución del cansancio y la disminución del estrés. Se ha documentado ayuda en casos de migraña.

Se encuentra en alimentos como el hígado, la leche, las almendras y los cereales.

B3. NIACINA.

La niacina contribuye a la síntesis de neurotransmisores, esteroides y hormonas tróficas. Es importante para la formación de glóbulos rojos y contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso, teniendo además funciones neuroprotectoras.

Se encuentra en alimentos como la levadura, cígala, atún o pimentón.

B5. ACIDO PANTOTEICO.

Se sabe que juega un papel importante en la producción de hormnoas adrenérgicas, neurotransfmisores y anticuerpos, así como en las síntesis de la vitamina D.

Se encuentra en alimentos como la ternera, las pipas de girasol, el cerdo o el pollo.

B6. PIRIDOXINA.

Resulta esencial para el metabolismo del triptófano. De esta vitamina depende el proceso para formar las vainas de mielina que rodean a las neuronas. Además regula la síntesis del neurotransmisor GABA.

El organismo se ocupa de que se conserven altos valores de esta vitamina en el cerebro, aun cuando las concentraciones en plasma son bajas, esto nos da una idea de la importancia de su papel en el sistema nervioso, presentándose problemas en el funcionamiento cerebral cuando la recaptación de esta vitamina en el cerebro es inadecuada.

B8. BIOTINA.

Se sabe que juega un papel importante para el metabolismo de los hidratos de carbono, grasas y proteínas.

Se sabe que en estados carenciales de esta vitamina pueden aparecer dolores musculares, parestesias, falta de apetito y síntomas depresivos.

Se encuentra en alimentos como el pescado azul, los cereales integrales o la yema de huevo.

B9. ÁCIDO FÓLICO.

Recibe este nombre por haber sido identificado en hojas (folium=hoja) de vegetales verdes.

Es esencial en la maduración de eritrocitos (glóbulos rojos) y leucocitos (sistema inmunitario), e indispensable en el cierre del tubo neural (origen del sistema nervioso) en la fase embrionaria.

Participa en la síntesis de las sustancias que componen el ADN, por tanto es muy importante su función en la división celular.

Se encuentra en alimentos como las espinacas, las coles, las lentejas, las habas y la soja.

B12. COBALAMINA.

Esta vitamina es esencial para la función normal del metabolismo de todas las células, especialmente en el aparato digestivo, médula ósea y tejido nervioso. Participa en la formación de mielina. Por ello, es muy importante en funciones neurológicas y psicológicas normales y en la reducción del cansancio y fatiga.

Se encuentra en alimentos como la levadura de cerveza, carne, huevos, lácteos y pescado.

VITAMINA C. ÁCIDO ASCÓRBICO.

Esta vitamina es indispensable en la transformación del triptófano en serotonina y formación de noradrenalina a partir de la dopamina.

Tienen importantes acciones antioxidantes en el organismo, lo que contribuye a que no se formen placas ateroescleróticas en los vasos sanguíneos, y por tanto la prevención de infartos. También participa en la absorción del hierro intestinal, y en la síntesis de hormonas tiroideas y adrenales. Por ello, en épocas de estrés, se elimina más vitamina C por la orina.

La vitamina C junto con los betacarotenos son los que mayor protección han demostrado en lo que respecta al mantenimiento de la memoria y la capacidad de razonamiento.

Se encuentra en alimentos como el kiwi, las naranjas, los limones, las mandarinas, los tomates, los pimientos, el perejil, las espinacas, el melón y las fresas.

Autora: Emma Gil Orejudo. 

 

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