Artículo: MENS SANA IN CORPORE SANO (II)

Hoy jueves, os queremos dejar la segunda parte del artículo “MENS SANA IN CORPORE SANO“, realizado por nuestra coach Marian Cestau.

Podéis acceder a la primera parte, pinchando el siguiente enlace: https://rhbneuromad.wordpress.com/2015/04/16/nuevo-articulo-mens-sana-in-corpore-sano-tambien-cuando-estas-cuidando-de-un-familiar-de-tu-familiar/

Esperamos que lo disfrutéis!!

ARTÍCULO: MENS SANA IN CORPORE SANO. 2ª PARTE.

En el artículo de hoy quiero continuar con lo planteado en el anterior, y para ello a modo de introducción reproduzco unas cuestiones que te planteaba entonces:

 Y tú…

  • ¿Qué cambios tienes y has tenido en tu vida por cuidar de tu familiar?
  • ¿Cómo afrontas estos cambios?
  • ¿Cómo te sientes y actúas ante ellos?
  • ¿Qué te gustaría hacer en estas situaciones?
  • ¿Quién te gustaría ser?
  • ¿Cómo te gustaría gestionarlos?
  • ¿Cómo te gustaría cuidar y cuidarTE?

‘Más vida puede escurrirse a través del pensamiento de un hombre que a través de una herida abierta’. Thomas Hardy

  •     ¿Cuáles son tus emociones más frecuentes?
  • ¿Te ayudan a estar mejor, a sentirte mejor, a vivir mejor o te frenan, bloquean y ayudan a enfermar?
  • Y tu mente… ¿cómo está tu mente la mayor parte del tiempo: jugando a tu favor o en tu contra?

La muerte de un ser querido, una enfermedad o accidente inesperados, un diagnóstico no deseado, la evolución negativa de cierta enfermedad, etc… pueden impactar brutalmente en la vida de una persona y en su entorno más inmediato. Ante estas situaciones es muy habitual sentir angustia, ansiedad, tristeza, ira, desorientación, caos, desesperación, estrés, soledad, desamparo, miedo al futuro, fragilidad, impotencia e incapacidad para afrontar lo que nos está ocurriendo… un huracán de emociones  que nos puede llevar a sentir que se nos pone la vida patas arriba o que se nos cae el mundo encima.

Lo interesante y positivo que cualquier circunstancia nos aporta, por muy adversa que ésta sea, es la oportunidad de poder decidir siempre la actitud con la que la vamos a afrontarla.  Esto es, la opción de asumir la responsabilidad y el poder de control sobre el cambio, nuestras emociones y sobre cómo todo esto nos afecta.

Por lo tanto, el primer paso para gestionar saludablemente la adversidad es darte cuenta de que si quieres, puedes no ser una víctima de las circunstancias y de que cambiar tu situación actual depende de que tú tomes la decisión de hacerlo, porque a lo mejor no puedes cambiar ahora algunas de tus circunstancias (la pérdida o la muerte de un ser querido, ser cuidador/a única, carecer de suficientes recursos económicos, desconocer la patología en sí, sus fases, pronóstico, evolución, etc.. etc…) o sí, pero seguro puedes cambiar la forma o el cómo te enfrentas a ellas y gestionas dichas circunstancias.  Muchas veces, nos hace más daño no saber afrontar los sucesos dramáticos de nuestra vida que los sucesos propiamente. Siempre podemos analizar y cambiar nuestra actitud y forma de reaccionar/afrontar los sucesos de nuestra vida.

Si quieres, puedes elegir desde la consciencia qué hacer con las emociones que sientes ante los cambios y circunstancias que estás viviendo. Puedes elegir mantener tu atención y tu foco centrados en el bienestar y en tu salud.

Para esto:

  • En primer lugar debes reconocer, hacer conscientes y darte cuenta de tus emociones, lo que significa permitir que éstas surjan, sean cuales sean, SIN juzgarlas ni reprimirlas.
  • En segundo lugar aceptarlas.
  • En tercer lugar elegir qué hacer con ellas y cómo vivirlas.

Las emociones en sí mismas no son ni buenas ni malas, lo que ocurre es que vivirlas de una u otra forma es lo que marca la diferencia entre que finalmente resulten dañinas o beneficiosas.

En este proceso es importante saber que existe una estrecha relación entre la mente, la emoción y la acción. Y conviene recordar el acrónimo P.E.A.R. (Pensamiento, Emoción, Acción, Resultado) para significar que nuestro pensamiento influye directamente en las emociones que sentimos, lo que nos lleva a ejecutar determinada acción (en detrimento de otra determinada acción y a veces a no hacer nada), y esto, inevitablemente produce un resultado también determinado y variable según todo lo anterior.

Esta cadena P.E.A.R. nos sirve para conocer cómo estamos alimentando desde el pensamiento nuestras emociones y así poder identificar qué creencias son las que están manteniéndolas. Por ejemplo, si ante una situación muy negativa o enfermedad grave pensamos que no seremos capaces de superarla o que no podremos con ella, que no hay nada que hacer… sentiremos miedo, inseguridad, ansiedad… y lo más probable es que nos quedemos bloqueadas/os o paralizadas/os sin hacer nada.

Ser conscientes de la secuencia P.E.A.R. nos permite estar más vigilantes en relación a nuestros pensamientos y poder sustituirlos por otros que nos ayuden, nos apoyen y animen, por otros que nos saquen del estado emocional negativo y nos conduzcan a otro estado más deseable.  Podemos alimentar más saludablemente nuestra mente, cuidar nuestros pensamientos para que nos lleven a emociones más positivas y así seguir la cadena que nos guiará hacia resultados mejores y óptimos.

Es en la adversidad y en las situaciones verdaderamente difíciles y duras donde realmente aprendemos y crecemos, así como también donde realmente medimos nuestras capacidades y nuestros límites. En realidad, son las grandes maestras de la vida. A veces es inevitable incidir en el hecho, en su manifestación pero siempre es posible incidir en cómo vivirlo, lo que nos ayuda también a entender que el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.

Además del pensamiento y la emoción, la acción, por su parte, sirve para ayudarnos a gestionar mejor nuestras emociones: el ejercicio físico (paseo, caminar, hacer respiraciones profundas, escuchar música, relajar la mente son algunos ejemplos).

Además de estas pautas hay otras que sin duda nos ayudarán también a gestionar mejor y más eficazmente todos los cambios que se nos presentan unidos a estas situaciones adversas:

  • ser tolerantes y pacientes con nuestras emociones
  • pedir ayuda, consejo, orientación
  • desahogarnos y liberar nuestras emociones estancadas
  • establecer puntos de apoyo: familia, amistades, profesionales, recursos externos
  • poner el foco de nuestra atención en el momento presente, en el ahora, para evitar o dejar a un lado así la tristeza del pasado que ya no es más y la ansiedad de un futuro que aún está por llegar.

Autora del artículo: Marian Cestau Baraibar. contacto@mariancestau.com

Trabajadora social. Máster en Coaching Integral. Especialista en Coaching para la dependencia.

Fuente imagen: https://psicologiareus.wordpress.com/2013/01/15/fer-exercici-i-esport-mens-sana-in-corpore-sano/

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