Nuevo artículo: “Alteraciones cognitivas y funcionales a largo plazo por la Hemorragia Subaracnoidea”

Hoy Jueves, os queremos dejar un artículo escrito por Julia Irene Gutiérrez Ivars, licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, y que cuenta con el Máster Oficial en Neuropsicología de la Universidad de Salamanca. Actualmente, desempeña su labor como psicóloga clínica.

Queríamos agradecer a Julia su colaboración en el blog e invitaros a leer este interesante artículo. Muchas gracias Julia por tu colaboración!

Al igual que Julia, os queríamos invitar al resto de profesionales que trabajáis en el campo de la neurorrehabilitación a compartir vuestras experiencias y artículos para poder crear un espacio abierto, de intercambio de experiencias y de promoción de la neurorrehabilitación desde todas las disciplinas. Animáos a participar, os esperamos!

Y sin más, aquí os dejamos este interesante artículo:

Alteraciones cognitivas y funcionales a largo plazo por la Hemorragia Subaracnoidea

Los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos son producto de una extravasación de sangre en el interior de encéfalo, debido a la ruptura de un vaso sanguíneo.

Hablamos de hemorragia subaracnoidea cuando la extravasación de sangre se produce entre la aracnoides (membrana delgada de tejido conectivo fibroso ubicada por debajo de la duramadre) y la pía madre, este fino espacio entre ambas capas se denomina espacio subaracnoideo.

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Su incidencia es de 2 a 22 casos, según la población estudiada, por cada 100.000 habitantes. Lo que supone el 9% del total de accidentes cerebro-vasculares.

Pese a ser una cifra pequeña es trascendental, ya que reduce 27% la cantidad de vida productiva en la población activa total (Tsutsumi, Ueki, Morita y Kirino, 2000). Este impacto se debe a que afecta a personas jóvenes, la media de edad de los pacientes es de las más baja dentro de los accidentes cerebrovasculares, en torno a los 55 años (Tsutsumi, et al. 2000). Además, presenta una elevada tasa de mortalidad, el 45% de los casos no sobrevive (Cardentey-Pereda y Pérez-Falero, 2002). Y dentro del grupo que si lo hace, del 20–30% padecen secuelas neurológicas altamente discapacitantes.

 

Dibujo1La etiología más frecuente son los traumatismos y aneurismas, que dañan venas o arterias del espacio subaracnoideo produciendo el sangrado.
En la fase aguda el síntoma principal es una cefalea súbita, además puede haber manifestaciones psíquicas como depresión, apatía o delirios.

Hay una buena documentación sobre el tratamiento, las consecuencias y complicaciones en esta fase, pero ahora nos centraremos sobre las secuelas crónicas a nivel cognitivo o funcional, sobre las que existen pocos estudios. Y es en este punto donde la figura del neuropsicólogo, fisioterapeuta, logopeda o terapeuta ocupacional cobra una especial relevancia.

La prevalencia de los daños es heterogénea entre los diferentes dominios cognitivos analizados y el porcentaje en cada uno de ellos conlleva rangos muy amplios (como muestra la tabla).

Una de las fuentes de dicho error es que en ocasiones las evaluaciones se realizan de manera unitaria, otra causa es la falta de control del tiempo que ha trascurrido desde que se produjo el daño hasta la administración de la prueba, error que por otro lado demuestra que existe una mejoría a lo largo del tiempo. De hecho, al comparar la severidad del deterioro cognitivo con otras hemorragias intracraneales, la afectación inicial es similar, pero el pronóstico de mejora es mayor en la HSA, debido a la menor edad media de presentación. Por ello, resulta especialmente importante el planteamiento de una buena rehabilitación.

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Aunque el curso temporal de la recuperación cognitiva entre los diferentes dominios es muy variable, destaca la rapidez en la memoria verbal y el lenguaje (encajando con mayores rangos de los datos en cuanto a porcentaje de daño de la tabla 1) que se rescatan en un periodo aproximado de 3 meses, la capacidad de inhibición requiere de un año, atención y flexibilidad cognitiva necesitan periodos superiores al año, y la CV precisa de más de 5 años para su recuperación.

En gran parte de la literatura sostiene que un factor determinante para la recuperación de las capacidades cognitivas y funcionales es el estado de la psicomotricidad. Para la recuperación del lenguaje se indica como buen predictor el estado del mismo en las fases agudas de la hemorragia.

Los resultados de Sheldon y colaboradores (2012) sugieren que los déficits en memoria después de la HSA son producto de daños en componentes ejecutivos, al obtener resultados peores de memoria con pruebas que requieren de funciones ejecutivas. Lo que informa de una posible línea de rehabilitación de la memoria, reduciendo al mínimo las exigencias de las funciones ejecutivas en las tareas de los afectados.

El regreso a la vida laboral no es posible en la mayoría de los casos, aunque se ha logrado aumentar la tasa de reinserción gracias a reducciones de la jornada o en la responsabilidad de los trabajos, en relación a la situación previa al accidente.
Las deficiencias en las Actividades de la Vida Diaria (AVD) y Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD) son notorias, pero existe una subestimación de la prevalencia real debido a que las medidas son principalmente por auto-informe.

Las deficiencias en el rendimiento cognitivo y funcional se complican aún más por los problemas de depresión, ansiedad, fatiga y sueño, destacando la compleja interrelación entre todos ellos junto con los diferentes déficits y las exigencias diarias de cada paciente.

Además, los datos de ansiedad (entendida como un estado de hiperalerta), los fenómenos de pensamientos invasivos, las conductas de evitación y el miedo a la repetición del evento (consecuencias habituales de esta patología), perfilan una vulnerabilidad para sufrir el Trastorno de Estrés Pos-Traumático (TEPT) en pacientes que han sufrido HSA, siendo una cuestión que requiere especial atención para ser evitada.

Todos estos datos nos perfilan la estela por la cual debemos diseñar la rehabilitación en este caso de daños, haciéndose patente la relevancia de un trabajo multidisciplinar y en estrecha colaboración con el afectado y su círculo cercano.

Autora del artículo: Julia Irene Gutiérrez Ivars. Neuropsicóloga.

Referencias Bibliográficas:

Cardentey-Pereda, A. L. y Pérez-Falero, R. A. (2002). Hemorragia subaracnoidea.
Sheldon, S., Macdonald, R. L., y Schweizer, T. A. (2012). Free recall memory performance after aneurysmal subarachnoid hemorrhage. Journal of the International Neuropsychological Society, 18, 334-342.
Tsutsumi, K., Ueki, K., Morita, A., Kirino, T. (2000). Risk of rupture from incidental cerebral aneurysms. Neurosurg, 93, 550-3.

 

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ARTÍCULO: Movilización Neuromeníngea Contralateral para la Espasticidad.

En otra entrada ya hablamos de la importancia de realizar estiramientos musculares para disminuir el tono y mejorar la elasticidad de la musculatura espástica, en concreto del tríceps sural.

En esta ocasión, me gustaría llamar la atención acerca del estiramiento, o mejor dicho, movilización, de otra estructura: la nerviosa. Y es que, como señala P.M. Davies, en “Pasos a seguir” (gran libro de neurorrehabilitación), tras una lesión del sistema nervioso, se desarrolla un aumento normal de tensión que interfiere en la movilidad. La longitud de adaptación se verá imposibilitada por el aumento de tensión y, puesto que el sistema nervioso es una continuación de nervios y tejidos neurales interrelacionados, será fácil entender que la tensión anormal en cualquier área afectará también a otras partes del sistema de manera adversa… Posturas anormales prolongadas y la inmovilidad, tan frecuentes en lesiones del Sistema Nervioso Central, tendrán tendencia a intensificar y mantener el aumento de tensión, provocando una mayor resistencia al movimiento libre. La patoneurodinámica está muy relacionada con la mayoría de las alteraciones típicas de movimiento y con el desarrollo de síntomas desagradables.

Y es que, la alteración en la movilidad del tejido nervioso, además de interferir en la amplitud del movimiento y en el tono muscular, puede repercutir en la sensibilidad táctil y propioceptiva así como ser causa de dolor.

En cuanto al miembro superior, puede ser interesante realizar movilizaciones de los nervios mediano, cubital y radial verificando en cuáles hay mayor restricción.

Dibujo                                   Movilización del nervio mediano

Yo suelo recomendar a pacientes con espasticidad moderada en el miembro superior que realicen movilizaciones del nervio mediano en sus domicilios utilizando una pared. Hay que precisar que este tipo de movilizaciones no son como los estiramientos musculares. A la hora de movilizar un nervio hay que llevarlo hasta el punto en el que uno empieza a sentir la tirantez y ahí aflojar y ganar rítmicamente. No se trata de hacer un estiramiento mantenido ya que pueden aparecer parestesias y aumentar la sensibilidad nociceptiva. Hay que tener cuidado en caso de disminuciones severas de la sensibilidad, entonces confiaremos en la resistencia sentida por el terapeuta e iremos más despacio.

¿Y en qué brazo realizamos la movilización? La lógica podría hacernos pensar que exclusivamente en el que tiene espasticidad. Sin embargo, puede ser también interesante hacerlo en el miembro contralateral, como muestra un estudio publicado en Journal of Bodywork and Movement Therapies (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22703748).
Aunque los resultados, debido a la pequeña muestra (6 sujetos) no son significativos, muestran como, practicando una movilización neural dirigida al plexo braquial y, más en concreto, al nervio mediano, en el miembro superior no afecto por el ictus, la actividad eléctrica en el músculo bíceps braquial del lado afecto mejora (en espásticos, desciende; en flácidos, aumenta).

Parece increíble que pueda normalizarse el tono muscular del brazo afectado tratando solo al contralateral. Puede ser especialmente importante dirigirse al brazo no afecto cuando el brazo afectado no puede abordarse por extrema hipersensibilidad y cuadros de hombro-mano dolorosos severos.

En una entrada próxima, explicaré cómo realizar las movilizaciones y automovilizaciones del nervio mediano. De momento, me gustaría saber si los terapeutas que tratáis con espasticidad, estáis ya utilizando estas técnicas y con qué resultados. Yo hasta ahora solo he trabajado homolateralmente pero a partir de ahora, probaré también a realizar movilizaciones contralaterales y recomendarlas para casa.

Gracias por vuestros comentarios.

Beatriz Tierno Tierno. Fisioterapeuta y Terapeuta Ocupacional.

beatriztiernotierno@gmail.com

Artículo original:

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22703748

Analysis of electromyographic activity in spastic biceps brachii muscle following neural mobilization

Jéssica Castilhoa, Luiz Alfredo Braun Ferreiraa, Wagner Menna Pereiraa, Hugo Pasini Netob, José Geraldo da Silva Morellib, Danielle Brandalizea, Ivo Ilvan Kerppersa, Claudia Santos Olivei-ra, PhDb,

a Universidade Estadual do Centro-Oeste (UNICENTRO), Brazil
b Universidade Nove de Julho (UNINOVE), Brazil

Received 6 October 2011. Revised 15 November 2011. Accepted 13 December 2011. Available online 20 January 2012.

Artículo: “Esclerosis Múltiple en un equipo interdisciplinar: actuación conjunta Terapia Ocupacional (TO)-Fisioterapia”

Ayer día 30 de Mayo, se celebró el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple. En él se llevaron a cabo multitud de iniciativas cuyo tema principal este año es la investigación.

Por eso mismo, hoy jueves, queremos dedicar este artículo a la Esclerosis Múltiple. Un artículo realizado por las profesionales Esther Lamela, Beatriz Muñoz y Yolanda Carretero. Trata de la actuación conjunta de dos disciplinas (Terapia Ocupacional (TO) y Fisioterapia) en el tratamiento de la Esclerosis Múltiple en un equipo interdisciplinar.

Recordamos al lector que la primera vez que se publicó dicho artículo, fue en el Volumen (5) Suplemento 3, página 110-123 de Revista TOG, en la fecha 21 Diciembre 2007, pudiendo acceder a su versión inicial en el siguiente hipervínculo: http://www.revistatog.com/suple/num3/suplemento3.pdf
En relación a los derechos de autor que la Revista TOG ofrece en su publicación, y tras recibir la confirmación de los autores, procedemos a publicar en este medio, el artículo que lleva el siguiente título y que pueden ver en el enlace arriba indicado:

“Esclerosis Múltiple en un equipo interdisciplinar: actuación conjunta Terapia Ocupacional (TO)-Fisioterapia”.

La Esclerosis Múltiple (EM) es una enfermedad desmielinizante que afecta de forma exclusiva al Sistema Nervioso Central (SNC). Se caracteriza por la aparición de placas distribuidas por diferentes zonas del SNC. Es más frecuente en adultos jóvenes (20-40 años), en mujeres, y en  climas templados.
La causa de la enfermedad es desconocida; es autoinmune y está en relación con uno o varios agentes infecciosos (virus) que generan una respuesta inmune contra el SNC. Se produce en personas genéticamente susceptibles, aunque también influyen factores ambientales.

Para el diagnóstico, se utiliza la historia clínica, la exploración y otras pruebas complementarias (RMN, Examen del líquido cefalorraquídeo y potenciales evocados).

Tipos de EM:

EM asintomática.
– EM benigna: grado de incapacidad mínimo.
– EM recurrente-remitente: la más frecuente. Cursa con brotes, con recuperación parcial o total.
– EM primaria progresiva: desde el inicio, el deterioro es progresivo.
– EM progresiva secundaria: empieza con brotes, pero luego se aprecia un deterioro progresivo.

La característica clínica más llamativa de la EM es su gran variabilidad. Los síntomas y signos están determinados por la localización de las lesiones que va a hacer que muchas AVD estén limitadas, vamos a ver algún ejemplo de ellas:

– Vía cerebelosa: (Le llega información de la periferia para saber el estado del cuerpo en cada momento). Una lesión en esta vía puede dar los siguientes síntomas:

  • Ataxia: incoordinación del movimiento. En los miembros superiores se puede manifestar como:
    o Temblor intencional: aparece al intentar hacer un movimiento determinado, se vuelve más marcado cuando se acerca a su objetivo. Ej de AVD: coser (enhebrar una aguja).
    o Disdiadococinesia o adiadococinesia: se manifiesta por la incapacidad de efectuar a un ritmo rápido movimientos alternantes de sentido opuesto. EJ. De AVD: escurrir una balleta.
    o Dismetría: mala estimación de la amplitud del movimiento. Ej. de AVD: comprar un paquete de tabaco (mala estimación de la distancia para introducir la moneda en la máquina).
  • Marcha atáxica: caracterizada por el aumento de la base de sustentación y con desviaciones laterales. Aparecen anomalías en el balanceo de los brazos y el tronco se inclina hacia atrás en la marcha. Los pasos son desiguales e irregulares.
  • Disartria: habla que se caracteriza por ser lenta y arrastrada o escandida. Ej. de AVD: la comunicación. Dificultad para mantener una conversación.
  • Nistagmus: oscilaciones rítmicas e involuntarias de los ojos. Ej. de AVD: dificultad para leer las paradas de metro cuando está en funcionamiento.
  • Escritura: aparecen letras de gran tamaño, de dimensión desigual y con trazos exagerados. Ej de AVD: realización de informes, escribir relatos…

Vía piramidal (Sistema corticoespinal): Relacionado con el movimiento selectivo de las extremidades. Si existe lesión aparece una hipertonía en los músculos antigravitatorios (MMSS patrón flexor, MMII patrón extensor, aumento de ROT, Babinski…), disminuyen la capacidad de realizar los movimientos selectivos (disminuye la fuerza, movimientos más lentos…).

– Vía medial: relacionado con el control postural. Si existe lesión, aparece dificultad para mantener el cuerpo contragravedad.
Ej de AVD: relaciones sociales: dificultad para estar sentado en una banqueta sin respaldo.

– Vía sensitiva: podemos tener alteraciones en la sensibilidad: propioceptivas, táctiles, de temperatura, dolor, esterognosias.
Estos síntomas se pueden graduar en:
Anestesias: pérdida total de sensibilidad táctil, propioceptiva…
Hipoestesia: disminución de la sensibilidad, puede ser propioceptiva, temperatura…
Hiperestesia: aumento de la sensibilidad.
Disestesias: son sensaciones de constricción, de coraza, de piel acartonada.
Parestesias: sensaciones anormales no dolorosas, como “hormigueo”.
Los dos últimos son más subjetivos.

Ej de AVD: pueden afectar a la mayoría de ellas, en el aseo personal (nos podemos quemar con la temperatura del agua), o en la elaboración de las comidas (no saber si estás cogiendo la sal o no).
Vía óptica: La lesión en esta vía se manifiesta como “neuritis óptica”: visión borrosa, diplopía, dolor en el ojo y sensación eléctrica o de quemazón (neuralgia).

Otros síntomas:

Fatiga: muy característico e incapacitante. Ej. de AVD: cansancio a los 50 metros.
Alteraciones en la capacidad intelectual, la memoria y otras funciones: dificultad en la concentración, memoria (funciones ejecutivas)… Ej de AVD: tomarse la medicación.
Alteraciones urinarias y fecales: pueden manifestarse como vejiga espástica, micción imperiosa o retención urinaria. Ej de AVD: escapes en eventos sociales.
Alteraciones sexuales: disfunción eréctil con problemas de eyaculación en hombres y de lubricación en mujeres. Ej de AVD: relaciones sexuales.
Alteraciones psicológicas: ansiedad, estado depresivo…

Tratamiento:

Farmacológico: el objetivo es disminuir el número y severidad de los brotes y variar el curso de la enfermedad, además de paliar los síntomas: espasticidad, dolor, fatiga…
Rehabilitador: se enfoca sobre el mantenimiento/recuperación de la función, apuntando a la calidad de vida del paciente, familia y entorno.
El equipo lo forman: paciente, Terapia Ocupacional, Fisioterapia, Logopedia, Neuropsicología, Trabajo Social, Médico, Enfermería y Psicología.

La base y principio de nuestra intervención es la neuroplasticidad, que es la propiedad del SNC de cambiar, modificar y reorganizarse ante los cambios de la lesión.
Nosotros a través de la rehabilitación dirigimos esta reestructuración para que se aproxime lo más que se pueda a la función perdida.
El objetivo es intervenir sobre cada afectado, de forma individual (persona-estadio de la enfermedad), para alcanzar el mayor grado de independencia posible en las AVD y evitar o minimizar las futuras discapacidades. Objetivo TO-Pt (motivación).

Áreas de intervención:

– Área física: con el fin de reeducar las AVD, intervenimos sobre aquello que impida la autonomía: pérdida de control de tronco, limitación articular, disminución de fuerza, torpeza manipulativa…
– Área cognitiva: reeducación de las funciones corticales superiores.
– Productos de apoyo: asesoramiento y entrenamiento de diferentes dispositivos para su independencia (movilidad: bastones, sillas de ruedas…; alimentación: engrosado de cubiertos, tazas con pico…; higiene: tablas de bañera, asideros…).
– Modificación del entorno: realización de visitas a domicilio con el objetivo de hacer la vivienda y su entorno más accesible. Identificación de dificultades para buscar posibles soluciones, toma de medidas para generar planos con alternativas y búsqueda de empresas de reformas.

Intervención TO-Fisioterapia:

Desde ambos departamentos, se intentan coordinar los tratamientos tanto de TO como de fisioterapia, para conseguir un objetivo funcional común, que tenga relación e importancia para el paciente. Cada disciplina, aporta los conocimientos siempre de forma coordinada y en relación con las características y motivación del paciente.

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Resultado:
La experiencia en nuestro trabajo diario, nos ha enseñado lo importante, enriquecedor, necesario y bonito de un abordaje interdisciplinar en las patologías neurológicas; como la calidad de vida de la persona se ve influenciada por esa colaboración en los tratamientos.
Estos dos departamentos (TO y Fisioterapia) tienen un objetivo funcional común, la fisioterapia aporta al individuo un tratamiento más físico, mientras la TO le da un tratamiento más funcional, con una única finalidad: dar al individuo mayor independencia en sus AVDs.
La comunicación, discusión y el abordaje son las fases más importantes en consensuar una vía de tratamiento, con las técnicas necesarias.
No sólo queremos dejar patente la colaboración con el departamento de fisioterapia, sino que consideramos que las áreas de neuropsicología, logopedia, psicología, trabajo social, médico, son también importantes en nuestro trabajo diario.

Beatriz Muñoz García. Terapeuta ocupacional y fisioterapeuta.
Esther Lamela Rodríguez y Yolanda Carretero Serrano. Terapeutas Ocupacionales.

ARTÍCULO LOGOPEDIA: “DISARTRIA”

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“Sé lo que quiero decir, pero no soy capaz de hacerme entender, no controlo mi cuerpo cuando hablo”. Ésto es lo que siente a menudo una persona que sufre una disartria como resultado de una lesión cerebral.

Esta vez, os queremos dejar un artículo escrito por nuestra logopeda Lorena Magallón Gonzálvez. Un artículo muy completo con todo lo que necesitáis saber sobre la disartria.

Una vez más, queremos agradecer a Lorena Magallón, su aportación con este gran artículo.  

Para acceder al artículo, pincha sobre el siguiente enlace y podrás descargártelo completo:

ARTICULO DISARTRIAS (3).doc

Fuente imagen: http://definicionyque.es/disartria/

Nuevo artículo: ¿ESPASTICIDAD O RIGIDEZ?

Me acuerdo de una paciente que me contaba que una vez se quejó a su neurólogo porque se le ponía la pierna rígida y el neurólogo la corrigió diciéndola que se la ponía espástica. Mi paciente no entendía nada ya que ella sentía perfectamente su pierna rígida. ¡Sabría ella si su pierna estaba rígida o no! El doctor insistió en que eso que tenía ella era espasticidad. No la explicó nada más y cuando volvió a revisión, al cabo de al menos seis meses, el doctor la preguntó qué tal estaba y si notaba la pierna rígida. La mujer le corrigió diciendo: ¡Querrá decir usted espástica, doctor!

Esta es una confusión común. Tanto espasticidad como rigidez quieren decir hipertonía, aumento del tono basal del músculo, dureza a la hora de realizar movimientos. Ahora bien, hay diferencias entre ambas que ahora veremos. Desde luego la palabra rigidez estaba dentro de nuestro vocabulario antes de dedicarnos a la neurorrehabilitación  o padecer una enfermedad neurológica, mientras que la palabra espasticidad no formaba parte de nuestro registro previo.

Hay que entender que el lenguaje es importante para entendernos con los usuarios que acuden a nuestros servicios. Si corregimos a una persona y la decimos que tiene espasticidad en vez de rigidez, hemos de dedicar al menos unos minutos a que comprenda la diferencia. De esta forma en sucesivas ocasiones hablaremos un lenguaje común y la comunicación será más fluida con lo que mejorará también la adherencia al tratamiento y la motivación.

Veamos ahora la diferencia entre ambos conceptos sabiendo que ambos son dos formas de hipertonía.

La espasticidad es característica de la lesión de las vía piramidal (por ello hablamos de síndrome piramidal). Esta vía neurológica es la que transmite las señales motoras directamente desde la corteza cerebral motora hasta la médula espinal contralateral. Es decir, es una vía directa. Por ello decimos también que la espasticidad se origina por la lesión de la motoneurona superior, es decir, la que sale de la corteza motora hasta llegar a su sinapsis (conexión) en la médula espinal.  La lesión incluye también a las interneuronas inhibidoras. Al no funcionar correctamente estas interneuronas que inhiben, se provoca una exagerada respuesta motora. Por ello se elimina el tono muscular normal debido a la falta de inhibición, con lo que habrá demasiada excitación.

Este exceso de excitación hace que el tono esté aumentado de forma que si la persona quiere realizar voluntariamente un movimiento, nota una resistencia o dureza que le dificulta su realización. Además, esta hipertonía provoca un aumento exagerado de los reflejos miotendinosos. Es decir, si das un golpecito en el tendón rotuliano (en la rodilla) de una persona con espasticidad, lo más normal es que el movimiento de la pierna sea exagerado. La respuesta refleja está exagerada por la falta de inhibición.

Decimos también que la espasticidad es un aumento de la resistencia muscular dependiente de la velocidad. Con esto queremos señalar que cuanto más rápida sea la velocidad con la que quieres mover un segmento, mayor será la resistencia. Por ello, a la hora de movilizar a personas con espasticidad, es muy importante hacerlo despacio y suavemente.

Existe una característica para reconocer  la espasticidad que es el famoso “signo de la navaja”. Al hacer un estiramiento suave, al inicio del movimiento notamos una resistencia, que posteriormente cede de forma más o menos intensa. Ya sabemos que si movilizamos de forma brusca, la musculatura va a reaccionar con más espasticidad, mientras que si lo haces suave y lenta, el músculo cede.

navaja

http://www.idibujosparacolorear.com/dibujos-de-navajas-para-colorear

La rigidez, sin embargo, es característica de la lesión de la vía extrapiramidal (por ello hablamos de síndrome extrapiramidal). Esa vía motora es indirecta y cuenta con sinapsis en otros núcleos grises como son los ganglios basales. La afectación de esta vía extrapiramidal también provoca hipertonía pero de características diferentes a la espasticidad. En este caso llamamos rigidez a la resistencia al desplazamiento pasivo de un segmento corporal. La rigidez extrapiramidal es una resistencia de tipo cérea (como si el segmento fuera de cera). Es una resistencia homogénea o uniforme a lo largo del desplazamiento o puede ofrecer resaltos intermitentes, como si la resistencia cediese a escalones. a este fenómeno lo llamamos ” signo de la de rueda dentada o del caño de plomo”. Además, la rigidez, suele darse junto a otros síntomas frecuentes en lesiones de los ganglios de la base como son la bradicinesia (lentitud de los movimientos) o el temblor de reposo, característicos de la enfermedad de Parkinson.

rueda dentada

https://www.freepik.es/iconos-gratis/rueda-de-engranaje-con-los-dientes_733418.htm

Ahora sabemos que, tratándose de dos tipos de hipertonía, la espasticidad y la rigidez tienen una casusa diferente (lesión piramidal o extrapiramidal). Y sabemos también que mientras el “signo de la navaja” es característico de la espasticidad”, el “signo de la rueda dentada” o la resistencia cérea son típicos de la rigidez extrapiramidal.

Autora del artículo: Beatriz Tierno Tierno. Terapeuta Ocupacional, Fisioterapeuta, formada en PNL, hipnosis y otras terapias afines.

E-mail: beatriztiernotierno@gmail.com

Artículo: “ESCAYOLA VIRTUAL PARA MEJORAR LA COORDINACIÓN MANUAL EN ATAXIA”

Lo que imaginamos al movernos hace que se activen diferentes músculos o de forma diferente para realizar los movimientos, o para estabilizarse. Si uno siente sus pies hundidos en el suelo e incluso se imagina raíces saliendo de sus pies e introduciéndose en la tierra, aumenta su estabilidad. O no es lo mismo ponerse de puntillas queriendo crecer desde la coronilla que pretendiendo empujar el suelo con las cabezas de los metatarsianos…

Probando diferentes cosas, descubrí algo interesante al tratar a una paciente afectada de esclerosis múltiple secundaria progresiva con un importante temblor intencional en su miembro superior derecho. Si yo estabilizaba su muñeca derecha con mi mano, el temblor disminuía enormemente, de forma que su letra era mucho más legible, algo importante por ejemplo a la hora de firmar. Probé con alguna férula estabilizadora de muñeca pero nada conseguía un resultado ni parecido. Enseñé a esta mujer a estabilizarse su mano derecha con su mano izquierda y aunque mejoraba la calidad y precisión de sus movimientos, aún así el resultado era pobre comparado con mi leve estabilización. Además, el gesto no era muy natural…

escritura

Así se me ocurrió un día hacer la estabilización virtual. Tras relajar a la paciente simplemente focalizando su atención en sensaciones provenientes de ambas palmas de las manos, lo que ya prepara el cerebro para facilitar la ensoñación, la sugestioné para que imaginara que alrededor de su muñeca colocaba una escayola rígida. Se trataba de una escayola que impedía totalmente cualquier movimiento en su muñeca, que la dejaba absolutamente rígida, como si realmente no hubiera articulación en ese punto, de modo que el movimiento para escribir debía involucrar otras articulaciones pero no la de la muñeca. Con mis manos, estrujé su piel alrededor de su muñeca como colocando la escayola y luego la indiqué que se lo imaginara tanto como fuera capaz hasta llegar a sentirlo. Así lo hizo y después, cuando de nuevo volvió a escribir,su mano tenía un trazo de mucha más calidad, el temblor había disminuido considerablemente, como cuando yo estabilizaba su muñeca. De esta forma, la enseñé a imaginarse ella sola primero esta escayola virtual, luego que tenía clavos por dentro y finalmente, que simplemente esa articulación no se podía mover a la hora de escribir o hacer gestos de gran precisión manual. También la funciona imaginarse que está escribiendo en una pizarra aunque esté escribiendo en un papel. Si lo piensas cuando escribes en una pizarra, trasladas tu escritura a una superficie vertical y has de ampliar los trazos. Para ello, el movimiento nace del hombro con una muñeca bastante inmóvil. De hecho, otra consigna que la resulta muy útil, es imaginar que el movimiento nace e involucra solo al hombro, aunque no sea verdad.

Podrás pensar que trabajando de esta forma estamos enseñando compensaciones en vez de movimiento normal a los pacientes. Yo diría que les enseñamos a ser funcionales y autónomos. Con lesiones cerebelosas, hay que asumir que a veces el paciente no puede aprender con la misma facilidad que si tuviera otro daño en su sistema nervioso. Además, todos compensamos en nuestra vida porque es económico, nos ahorra tiempo y energía, aunque siempre hay que sopesar el largo plazo.

Enseñarle a estabilizarse con su mano izquierda o a escribir con la mano izquierda también sería compensar, o que otro firmase por ella o utilizar la firma digital… Desde luego, ella está encantada de poder volver a tener una firma legible con su mano derecha, y el bienestar y la autonomía de la persona que acude a nosotros ha de ser nuestro principal objetivo.

Me gustaría que lo probaseis y me contaseis si notáis diferencias.

Autora del artículo: Beatriz Tierno Tierno. Terapeuta Ocupacional, Fisioterapeuta, formada en PNL, hipnosis y otras terapias afines.

E-mail: beatriztiernotierno@gmail.com

 

Artículo: “Integración del Vibrosphere en el tratamiento de personas con trastornos neurológicos”. Bettina Paeth.

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Esta vez, os queremos dejar este interesante artículo, realizado por Bettina Paeth, fisioterapeuta y Tutora Senior Bobath Ibita. 

En su artículo, Integración del Vibrosphere en el tratamiento de personas con trastornos neurológicos“, nos habla de cómo poder utilizar esta plataforma vibratoria como apoyo para el tratamiento de determinados pacientes con lesiones neurológicas.

En su artículo, nos hace una revisión de porqué son útiles los estímulos de vibración, y los aspectos neurofisiólogicos implicados, las indicaciones y contraindicaciones del Vibrosphere, recomendaciones prácticas (como el trabajo con esta plataforma en los diferentes postural set, o el tratamiento del miembro superior), así como toda una recomendación de test validados y no validados con los que medir los resultados.

Un artículo, que sin duda, merece la pena leer.

Podéis descargar el artículo completo, pinchando sobre el siguiente enlace: http://www.safran.es/en/files/PROMmanualNEURObprESP.pdf

Fuente imagen: enlace arriba indicado.

Artículo: “Sistema de clasificación de la función motora gruesa para niños con Parálisis Cerebral”

Hoy Jueves, os queremos dejar un documento editado por la Sociedad Española de Fisioterapia en Pediatría (FESIP). http://www.sefip.org 

Este documento ha sido realizado por R. Palisano, P. Rosenbaum, S. Walter, D. Russell, E. Wood y B. Galuppi, pertenecientes a la “Neurodevelopmental Clinical Research Unit“.

Se trata de un documento que detalla un “sistema de clasificación de la función motora gruesa para niños con Parálisis Cerebral”, antes de los 2 años y hasta los 12.

Este sistema de clasificación se basa en el propio movimiento autoiniciado, con un énfasis particular en la sedestación (control de tronco) y la marcha.

Se definen 5 niveles de clasificación, el criterio se refiere a que las distinciones en la función motora entre los diferentes niveles tienen que ser clínicamente significativas.

Aquí os dejamos el enlace directo a este documento:

http://www.sefip.org/ficheros/documentos/SistemaClasFuncionMotoraGruesaParalisisCerebral.pdf

Fuente imagen: http://ayudaparacarmenylucia.com/?page_id=29

Artículo: “La importancia de la Terapia Asistida con Animales”.

Terapia asistida con animales 2

La relación del hombre con el animal existe desde el principio de todos los tiempos. Todos los que convivimos con mascotas sabemos que los lazos de unión que surgen son muy difíciles de explicar. El hombre a lo largo de su historia se ha dado cuenta del beneficio terapéutico de los animales y es en el siglo XX cuando la terapia asistida por animales comienza a ser investigada desde el punto de vista educativo ( p.e. en el desarrollo psicoemocional del niño) o desde el punto de vista terapéutico en una amplia variedad de transtornos físicos y mentales.

Todo empieza en 1792 con William Tuke, quién fundó “The Retreat” en Yorkshire, U.K, que era un hospital para enfermos mentales con una orientación puramente humanista. Aunque el uso terapéutico de los animales comenzó en el ámbito de la discapacidad de la mano de Shari Bernard (terapeuta ocupacional) en el Baylor Institute for Rehabilitation en Dallas en 1985. El primer paciente era un adulto que había sufrido un traumatismo craneoencefálico 9 meses atrás y que no había respondido a las técnicas de estimulación multisensorial, sin embargo si respondió a los estímulos de su perro desde el primer momento.

En 1990 el Dr. William Thomas creó un ambiente terapéutico denominado “Edén Alternativo” un entorno rural con animales, plantas y niños, en el que la soledad y el aburrimiento disminuyan, proporcionando nuevas oportunidades a los residentes. Más tarde Ranson en 1998 llegó a la conclusión de que el consumo de ansiolíticos y antidepresivos disminuía un 33 %, las úlceras por decúbito un 60% y el absentismo laboral se redujo un 44% en los participantes en el estudio.

A veces nos da la impresión de que nuestra mascota nos entiende, y es cierto que hay estudios como el realizado por Levin en Nueva York en 1994 en el que se parece demostrar la habilidad de ciertos animales para entender símbolos lexigráficos, la lengua humana y la estructura sintáctica de las frases.

Al aplicar la terapia con animales en persona en sillas de ruedas  o invidentes, se ha visto la obtención de mayor sensación de seguridad, menos soledad o aumento de la interacción social con otras personas. En los pacientes con Alzheimer, se propicia la comunicación no verbal, reduciendo los sentimientos de soledad.

La Delta Society es una asociación sin ánimo de lucro que en los últimos 30 años ha conseguido mejorar la salud de la población gracias a esta terapia. Desarrolla unos 2000 programas de terapia con animales en EEUU, centrados en la Psicoterapia y en la Rehabilitación Física y usando al perro como animal más habitual. Ellos establecen dos conceptos:

  1. Terapia Asistida por Animales: un animal es incorporado como parte integral del proceso de tratamiento para promover la mejoría de las funciones físicas, psicosociales y cognitivas de pacientes con problemas de conducta, depresión, ansiedad o autismo.

Es dirigido por especialistas en Terapia asistida por animales, con su formación correspondiente.

  1. Actividades Asistidas por Animales: intervenciones con animales de carácter motivacional, cultural o recreativo obteniéndose beneficios en niños, personas mayores, invidentes o discapacitados. Es algo espontáneo y no regulado en el que el terapeuta puede ser un voluntario no profesional.

Estas terapias no sólo se realizan con perros, en la terapia asistida con mascotas se incluyen al gato, peces, pájaros o cobayas. Cada vez cobra más importancia la terapia con caballos o con delfines.

Los beneficios de la interacción terapéutica con animales se aprecian en los aspectos físicos mejorando las destrezas motoras, las habilidades en el manejo de la silla de ruedas o en la disminución de las cifras de tensión arterial.

Entre los beneficios psicosociales se consigue aumentar la interacción social entre los miembros de un grupo, promover la empatía, la socialización, incrementar el deseo de ejercitarse, aumentar la atención a autoestima, reducir a ansiedad o el sentimiento de soledad. Además a nivel educativo se consigue un incremento del vocabulario, o a aprender conceptos de color, forma o tamaño.

Terapia asistida animales 1

Es la interacción del paciente con el animal la que produce el efecto terapéutico, el profesional debe limitarse a guiar la intervención, provocando la interacción. Es evidente que los animales que participan en la terapia deben recibir el trato ético, de amor y respeto que todos los animales merecen. Debemos de proteger a los animales del abuso, el malestar y el estrés desde el punto de vista físico y mental.

Los estudios científicos publicados nos avalan cada vez más los beneficios de este tipo de terapia en estimulación cognitiva, enfermedad mental, Geriatría o distintos programas de recuperación física. Cada vez son más los profesionales que realizan cursos de postgrado, con especialización en esta terapia siendo un nuevo campo de trabajo en estos momentos de crisis que nos toca vivir.

En los siguientes enlaces podéis encontrar información sobre cursos de equinoterapia reconocidos en España y acceso al portal de terapia con perros y animales de compañía.

En este vídeo se hace un resumen de toda la terapia con animales que se está utilizando en el autismo:

Referencia bibliográfica: Terapia asistida con animales. N. Máximo-Bocanegra y colaboradores. Capítulo 46. Neurorehabilitación. Editorial Médica Panamericana 2012.

Autora: Ana Belén Cordal López.

Artículo: “Parálisis cerebral. Enfoque diagnóstico y terapéutico”.

tratamiento de niños con parálisis cerebral

La definición de la parálisis cerebral siempre ha sido complicada desde que Little en el año 1861 relacionó en la revista Lancet la diplejía con el parto distócico prematuro.

En el 2005 se agrupa bajo el término de parálisis cerebral infantil (PCI) a un grupo de alteraciones permanentes del movimiento y la postura que limitan la actividad. Los transtornos motores se acompañan de alteraciones sensoriales, perceptivas, cognitivas, de la comunicación, de la conducta, de epilepsia y problemas músculoesqueléticos secundarios.

Debemos tener en cuenta que la incidencia de la parálisis cerebral es de 2-3 por cada 1000 recién nacidos vivos, siendo la causa más frecuente de discapacidad física grave en la infancia.

Al valorar por primera vez un niño con parálisis cerebral debemos usar la clasificación más usada en la práctica clínica, incluyéndolos dentro de uno de los tres grupos:

-Espástica.

-Discinética.

Atáxica.

En la PCI Espática se produce una alteración del sistema piramidal o corticoespinal con aumento de los reflejos osteotendinosos, clonus y fenómeno de “navaja de muelle” con hipertonía dependiente de la velocidad, predominando los patrones flexores en las extremidades superiores y patrones extensores en las inferiores.

La PCI Discinética apararece por una alteración del sistema extrapiramidal con presencia de movimientos involuntarios, alteraciones del tono y la postura. Los niños presentan movimientos atetósicos, involuntarios, lentos, en abanico y reptantes de los dedos. Pueden tener dificultades en la postura y persistr reflejos primitivos del niño pequeño como la marcha automática, la presión plantar o el reflejo de Galant (incurvación del raquis).

La PCI Atáxica suele relacionarse con alteraciones cerebelosas o de las conexiones cortico-ponto-cerebelosas. Los niños presentan hipotonía e hiperextensibilidad articular, con poca estabilidad en el equilibrio, presenta alteraciones en los movimientos de alcance, en los movimientos oculares, con frecuencia de nistagmus.

Es importante clasificar a los niños, porqué la pregunta más frecuente que nos harán los padres tanto a los médicos como a los terapéutas es si su hijo podrá caminar. Debemos recordar que el pronóstico de la marcha se relaciona con los tipos clínicos de parálisis cerebral.

Según Molnar los hemipléjicos espásticos caminan casi todos a los 3 años. Los dipléjicos en un 65% de los casos consiguen marcha autónoma con o sin  ortesis a los 3 años. Sin embargo otros niños, como los afectados por tetraplejía atetoide adquieren marcha autónoma en el 75% de los casos pero a los 15 años.

Al tratar a los niños siempre debemos estar atentos a la presencia persistente de reflejos primitivos que empeorarán el pronóstico funcional, como el reflejo tónico simétrico o asimétrico, la reacción positiva de soporte, el reflejo de Moro, ausencia e reacción de paracaídas o ausencia de reacción del escalón.

El tratamiento rehabilitador  de la parálisis cerebral se lleva acabo utilizando diferentes técnicas de fisioterapia y terapia ocupacional, orientando su actuación a un enfoque biomecánico, neurodesarrollante, conductivo o de terapia restrictiva.

El Método Neurodesarrollante inhibe la actividad refleja anormal y facilita los movimientos automáticos normales siguiendo la secuencia natural de desarrollo. Debe buscarse un correcto posicionamiento y estimulación de las reacciones de enderezamiento y equilibrio a través de patrones motores básicos.

Otro enfoque de tratamiento cada vez más usado es el Método Vöjta, usando movimientos reflejos complejos que dan lugar al volteo-reptación  a partir de la estimulación de puntos gatillo propioceptivos, situados en el tronco y en las extremidades. La estimulación reiterada de estos patrones reflexógenos normales, en principio bruscos y descoordinados, se almacena en el SNC, de forma que con la repetición llegan a ser más suaves, coordinados y se ejecutarán de forma coordinada.

Además debemos también de estar formados en la terapia restrictiva, la correcta prescripción y posicionamiento de ortesis, ayudas técnicas y aplicaciones de toxina botulínica.

Referencias bibliográfica:

  1. Espinosa Jorge. Parálisis cerebral. Clínica, clasificación y pronóstico. Rehabilitación Infantil. Editorial Panamericana.
  2. Pilar Poó Argüelles. Parálisis cerebral infantil. Servicio de Neurología. Hospital San Juan de Dios. Barcelona.

Autora: Ana Belén Cordal López. Médico rehabilitador.