Artículo: “Dime qué comes y te diré cómo funciona tu sistema nervioso”

Hoy Jueves, os queremos dejar la primera parte de una colección de artículos, escritos por nuestra gran colaboradora Emma Gil Orejudo. Aquí tenéis la primera parte:

“Dime qué comes y te diré cómo funciona tu sistema nervioso”
La nutrición del sistema nervioso. Parte I: Los macronutrientes.

La popular frase “eres lo que comes” es comúnmente utilizada para persuadir a las personas de que tomen una diversidad de alimentos. No solemos ponerla en relación con nuestros sistemas nerviosos. Sin embargo, si tenemos en cuenta que solo el cerebro consume el 60% del requisito total diario de glucosa del organismo, puede ser interesante que nos paremos a analizar qué nutrientes necesita nuestro sistema nervioso para funcionar de manera óptima.

Estamos acostumbrados a encontrarnos en situaciones en que nuestro sistema nervioso disminuye su rendimiento por circunstancias relacionadas con la alimentación (por ejemplo la somnolencia que notamos después de una comida copiosa). Otras manifestaciones del sistema nervioso como la aparición de calambres, problemas de atención, falta de tono muscular, apatía, etc, pueden deberse a la falta de los niveles requeridos de ciertos nutrientes. Su detección y aporte puede resolver estas condiciones de forma sencilla, pero para ello hemos de estar atentos y considerar el factor nutricional como origen de multitud de signos disfuncionales del sistema nervioso.

El objetivo del presente artículo (dividido en dos partes dada la extensión del tema) trata de ofrecer información sobre los nutrientes necesarios para el óptimo funcionamiento del sistema nervioso así como subrayar la importancia que tiene cada uno de ellos, y los alimentos donde se encuentran.

En nutrición humana se utiliza una clasificación que distingue entre macronutrientes ymicronutrientes. Los macronuntrientes se caracterizan por ser los nutrientes que se necesitan en mayores cantidades y además por ser los que aportan la mayor parte de energía metabólica al organismos. Por otro lado, los micronutrientes se toman en menores cantidades en los alimentos, aportando mucha menos energía; no obstante resultan imprescindibles para la correcta metabolización de todas las sustancias que necesita el organismo.

En esta primera parte del artículo se pasan a describir el oxígeno y agua como sustancias imprescindibles, así como los macronutrientes.

OXÍGENO

Aunque el oxígeno no se considere un nutriente como tal, en la actualidad se describe como pseudonutriente, ya que es imprescindible en numerosas reacciones fisiológicas del organismo.
El órgano que más aporte de oxígeno requiere es el cerebro, de hecho la privación de oxígeno durante 3 minutos puede causar muerte neuronal. El cerebro requiere el 20% del aporte total de oxígeno al organismo, que puede llegar al 40% en determinados momentos.
Para asegurar que el sistema tiene una fuente de oxígeno suficiente es recomendable estar en ambientes con una ventilación adecuada (ventana mejor que rejillas de ventilación) y libres de humo. Síntomas de que no está recibiendo suficiente oxígeno pueden ser dolor de cabeza, disminución de rendimiento intelectual, irritabilidad y signos de ansiedad.
Para que el sistema nervioso tenga un buen aporte de oxígeno, además es necesario que llegue de forma adecuada a las células a través de la sangre. La clorofila, que encontramos sobre todo en vegetales de color verde, tiene la capacidad de almacenar oxígeno en el cerebro. Además, se requiere que tanto el sistema respiratorio como el vascular mantengan su función óptima.

AGUA

Al igual que el oxígeno, el agua es considerado un pseudonutriente. El 85% del cerebro es agua (aunque parezca mentira), y el funcionamiento de las neuronas se basa, en gran medida, en el intercambio constante de líquidos. Esto nos puede dar una idea de lo importante que es una buena hidratación para el sistema nervioso.
La mejor forma de hidratarse es tomando agua, mejor que no sea solo durante las comidas, sino también entre horas en pequeñas dosis y continuadas mejor que una gran cantidad de una vez.
El agua mineral es una buena opción, ya que además es una fuente de minerales, de ahí su nombre (el apartado de minerales en el apartado de micronutrientes, en la segunda parte), siendo recomendable cambiar de marca de agua mineral ya que cada una tiene una concentración diferente de minerales.
Se recomienda un aporte de 35ml de agua por kg de peso y día en un adulto, siendo el requerimiento diario mayor para personas ancianas, niños y mujeres embarazadas.
Se puede, además de esta cantidad de agua diaria, tomar líquidos en forma de zumos, infusiones etcétera, teniendo en cuenta que éstos no sustituyan la ingesta de agua, ya que su absorción difiere.

MACRONUTRIENTES

Como se ha dicho anteriormente, son los nutrientes que se toman en mayor cantidad, y que aportan la mayor parte de energía metabólica al organismo. Existen tres tipos: hidratos de carbono o glúcidos, proteínas o prótidos y ácidos grasos o lípidos.

Hidratos de carbono

La principal fuente de energía del sistema nervioso es la glucosa, que es la unidad básica de los hidratos de carbono. Como el sistema nervioso esta superespecializado en su funcionamiento, no tiene la capacidad de almacenar energía, de forma que depende del continuo aporte de glucosa a través de la sangre. Las fluctuaciones importantes de los niveles de glucosa en la sangre son muy nocivas para el sistema. Sabemos que los estados tanto de hiper como de hipoglucemia hacen disminuir la capacidad intelectual, entre otras capacidades. Por eso es muy importante mantener el nivel de glucosa en sangre lo más estable posible.

Existen tres tipos de hidratos de carbono:

• Monosacáridos o hidratos de carbono simples: glucosa, fructosa (en las frutas).

• Disacáridos o hidratos de carbono dobles: sacarosa (azúcar doméstica), lactosa (en la leche).

• Polisacáridos: (almidón: patata, arroz; fibra alimentaria: cereales integrales).

Los dos primeros tipos de hidratos de carbono, por su estructura sencilla, son absorbidos por el sistema digestivo de forma rápida, pasando al torrente sanguíneo. El páncreas segrega la hormona insulina, que ayuda a que la glucosa se entre en las células para obtener la energía que necesita. La liberación de gran cantidad de insulina como consecuencia de una ingesta de glucosa en las formas simple y doble, provoca una caída brusca de la glucemia, lo que crea cansancio repentino y disminución del rendimiento.

Los polisacáridos son absorbidos de forma más lenta debido a que su estructura más compleja requiere de hidrolización en la digestión. Esto favorece la disposición de glucosa de manera más constante y gradual.

Es importante la elección del tipo y momento de ingesta de hidratos de carbono para favorecer la estabilidad mental y emocional, y que la vulnerabilidad sea mínima.

Proteínas

Las proteínas tienen multitud de funciones metabólicas en el organismo y en concreto en el sistema nervioso, entre otras, la de vincular a las neuronas entre sí y formar neurotranmisores.

Cada proteína está formada por una cadena de aminoácidos. Existen 20 tipos de aminoácidos diferentes, de los cuales 9 son esenciales (no sintetizables por el organismo y que hay que ingerir en la dieta) y 11 no esenciales (el organismo los puede sintetizar a partir de otros compuestos). Mediante la digestión de alimentos ricos en proteínas, éstas se descomponen en los aminoácidos que las constituyen. El organismo utilizará estos aminoácidos para sintetizar las proteínas que necesite en los lugares donde se requieran.

Los aminoácidos tienen un papel imprescindible en la regulación de la actividad cerebral, ya que son imprescindibles en el metabolismo del cerebro. Los neurotransmisores están formados por aminoácidos. Para llevar a cabo la síntesis (formación) de los distintos tipos de neurotransmisores a partir de aminoácidos, es imprescindible la presencia de cantidades suficientes de ácidos grasos poliinsaturados, vitaminas, minerales, oxígeno y glucosa (en condiciones de glucosa excesiva en sangre, la insulina liberada favorece el paso de aminoácidos al tejido muscular, disminuyendo los disponibles para la síntesis de neurotransmisores).
Los aminoácidos más importantes para el sistema nervioso, por su implicación para la síntesis de neurotransmisores, son los siguientes:

• Triptófano:

A partir de este aminoácido el organismo puede sintetizar la vitamina B3, muy importante para el sistema nervioso. Pero la mayor importancia de este aminoácido para el sistema nervioso es que es un precursor de la serotonina, que es un neurotransmisor asociado a la sensación de bienestar emocional, con efecto ansiolítico y en algunos casos antidepresivo. La serotonina es precursora de la hormona melatonina, implicada en la regulación de los ciclos circadianos de sueño-vigilia.

El triptófano circula en la sangre unido a otra proteína llamada albúmina, lo cual hace que no se arrastre normalmente a través de la barrera hemoatoencefálica si compiten otras proteínas. Sin embargo, cuando existe un alto nivel de insulina en sangre (por aumento de glucosa) ésta arrastra a otras proteínas a otros tejidos como el muscular, de modo que facilita el paso de triptófano a través de esta barrera. Esta es la razón por la cual una dieta rica en proteínas no aumenta el nivel de triptófano, y sin embargo sí lo facilita el aporte de hidratos de carbono.
Para el adecuado metabolismo del triptófano se requieren además niveles equilibrados de vitamina B6 y magnesio.
Los alimentos que contienen triptófano suelen ser más de origen animal que animal. Alimentos que tienen triptófano: leche, plátano, pavo, cereales integrales, avena, pipas de calabaza, garbanzos, semillas de sésamo.

• Tirosina

Es un aminoácido necesario para la síntesis de los neurotransmisores adrenalina, noradrenalina y dopamina, además de estimular la síntesis de acetilcolina, neurotransmisor que participa en procesos de memoria. Esto hace que la tirosina sea uno de los aminoácidos más importantes para el cerebro.
La tirosina puede ser sintetizada a partir de la fenilalanina, aminoácido esencial que hay que obtener directamente de la alimentación.
Alimentos que contienen fenilalanina: carne, pescados, huevo, productos lácteos, garbanzos, lentejas, cacahuetes, soja.

• Lisina

Este aminoácido resulta imprescindible en la regeneración de tejidos. Su falta provoca fatigabilidad, irritabilidad y falta de concentración.
Alimentos que contienen lisina: pescados, carnes magras, leche, huevos.

• Metionina

Interviene en la síntesis de acetilcolina. Cuando se consume con vitamina B12 tiene una aparente función antidepresiva, por su capacidad para disminuir las histaminas en sangre.
Alimentos que contienen metionina: trigo integral, cebolla, ajo, alubias.

• Ácido glutámico

Este aminoácido produce glutamina, la cual estimula la producción de GABA, neurotransmisor con funciones inhibitorias que favorece la concentración y el sueño.
Alimentos que lo contienen: harinas de trigo, almendras, nueces, huevos y leche.
Alimentos que contienen ácido glutámico: harinas de trigo, almendras, nueces, huevos, leche.

Otros aminoácidos que pueden relacionarse con incremento de actividad intelectual son la asparagina y la serina.

Ácidos grasos o lípidos

Los ácidos grasos tienen, entre otras, función de reserva de energía en el organismo. En el sistema nervioso forman parte de todas las membranas celulares. También compone la vaina de mielina que recubre los nervios para aumentar su conductancia. Además son necesarios para la formación de sustancias indispensables para el cerebro, entre ellos los neurotransmisores. El cerebro está compuesto por una gran cantidad de grasa en su estructura que no se metaboliza ni siquiera en periodos de largo ayuno.

Los ácidos grasos se clasifican según su estructura química en dos tipos: grasas insaturadas y grasas saturadas.

Las grasas insaturadas se llaman así por tener dobles enlaces en su estructura química. De dividen a su vez en monoinsaturadas y poliinsaturadas.

Las grasas monoinsaturadas tienen una insaturación en su estructura química. La principal es el ácido oleico que se encuentra en el aceite de oliva. Es beneficioso porque disminuye los niveles de LDL (colesterol “malo”) y aumenta el HDL (colesterol “bueno”).

Las grasas poliinsaturadas tienen dos o más insaturaciones en su estructura. La grasa que compone la estructura cerebral está compuesta en su mayoría por grasas poliinsaturadas. Dentro de estas, las grasas de mayor relevancia para el sistema nervioso son los llamados ácidos grasos omega 3 y omega 6, que son esenciales (el organismo no los puede sintetizar, y han de obtenerse a través de la dieta).

Dentro de los ácidos omega 3 se distinguen tres tipos: alfa-linoléico (de cadena corta, con capacidad para disminuir el nivel de triglicéridos); el eicosapentanoico (EPA) y docosopentatoico (DHA), estos dos últimos de cadena larga. Hay muchos datos que apoyan el hecho de que los ácidos grasos omega 3 de cadena larga reducen el riesgo de sufrir ictus. Además, al formar parte de las membranas celulares de las neuronas, alteran la disponibilidad de neurotransmisores, modula las moléculas de transducción de señales y afecta a la sinaptogénesis y a la diferenciación neuronal. El alfa linleico está contenido en los aceites de linaza, soja y nueces, mientras que los de cadena larga los encontramos sobre todo en pescados criados en libertad de movimiento.

En cuanto a los ácidos grasos omega 6, los principales para el organismos son el ácido linoleico y el araquidónico. Ambos son necesarios para el sistema nervioso ya que componen en parte las membranas de las células del cerebro. Alimentos que contienen ácido linoleico son nueces, espinacas, lentejas, aceites de cacahuete, soja y pepitas de uva.

Las grasas saturadas se llamas así porque en su estructura química no tienen ningún doble enlace o insaturación. Su consume se relaciona con aumento de los niveles de colesterol (en concreto LDL o colesterol “malo”, llamado así porque se deposita en las arterias aumentando el riesgo de patología vascular). Este tipo de grasas se encuentra en alimentos de origen animal como carnes, leche entera y ciertos derivados de lácteos. Estos alimentos sin embargo, nos aportan otros nutrientes muy útiles para el organismo, por lo que no hay que prescidir de ellos sin controlar su consumo.

Emma Gil Orejudo: emma_g10@yahoo.es

Si te ha parecido interesante, no te pierdas la segunda parte:

“MICRONUTRIENTES (VITAMINAS Y MINERALES)”

Fuente imagen: http://audioshoyleoparavos.blogspot.com.es/2013/08/alimente-su-cerebro-para-que-no-se.html

Parkinson: Cuadernos prácticos sobre alimentación y comunicación

Hoy viernes, os queremos dejar unos cuadernos muy prácticos que podéis ver y descargar en la página web de la Asociación de Parkinson Galicia-Coruña (http://parkinsongaliciacoruna.org).

Se tratan de dos cuadernos, uno de ellos, recoge información y consejos prácticos sobre la alimentación en pacientes de Parkinson, y el otro, proporciona información y consejos para mejorar la comunicación en este tipo de pacientes.

El primero de ellos, está elaborado por la neuróloga Àngels Bayés, y por la logopeda Mercé Casanovas. En él encontrarás:

  • Particularidades de la alimentación en pacientes con Parkinson.
  • Principales trastornos de la deglución y recomendaciones para esta enfermedad.
  • Consejos generales para mejorar la seguridad y la eficacia de la deglución.
  • Consejos según la consistencia de los alimentos.
  • Consejos dietéticos

Lo puedes descargar, pinchando sobre el siguiente enlace:  http://parkinsongaliciacoruna.org/files/MSCPARKINSONGC/2014-3/20-16-58-6.admin.consejos_sobre_alimentacion.pdf

El segundo de ellos, está elaborado también por la neuróloga Àngels Bayés, y en este caso, por la logopeda Esther Vallés, pertenecientes a la Unidad de Parkinson, del centro Médico Teknon. En él encontrarás:

  • Particularidades de la comunicación en esta enfermedad.
  • Ejercicios para mejorarla
  • Control de la respiración
  • Control de la tensión y el movimiento de las cuerdas vocales
  • Control y movilización del paladar para eliminar la voz muy nasal
  • Trabajo de los músculos que intervienen en la fonación
  • Prestar atención a las características melódicas del habla y de la acentuación.
  • Estrategias para mejorar la comunicación
  • Plan de ejercicios

Este segundo cuaderno, lo puedes descargar, pinchando sobre el siguiente enlace:  http://parkinsongaliciacoruna.org/files/MSCPARKINSONGC/2014-4/2-13-32-14.administrador.logoterapia.pdf

Una vez más, agradecer a esta página la difusión de este tipo de documentos e información.

Fuente imagen: http://es.wikihow.com/reconocer-los-s%C3%ADntomas-de-la-enfermedad-de-Parkinson 

http://parkinsongaliciacoruna.org/files/MSCPARKINSONGC/2014-3/20-16-58-6.admin.consejos_sobre_alimentacion.pdf

http://parkinsongaliciacoruna.org/files/MSCPARKINSONGC/2014-4/2-13-32-14.administrador.logoterapia.pdf

ARTÍCULO: PARTE III: “La nutrición del sistema nervioso. Los micronutrientes: los MINERALES”.

Recordemos que en los dos artículos anteriores de “Dime qué comes y te diré cómo funciona tu sistema nervioso”, vimos los macronutrientes y dentro de los micronutrientes, a las vitaminas.

Esta semana, os dejamos el último artículo elaborado por Emma Gil Orejudo, donde veremos los MINERALES. 

Recordemos que los micronutrientes se describen como elementos reguladores de las reacciones metabólicas del organismo, que en algunos casos, tienen una función estructural y que no aportan energía, aunque sí intervienen en las reacciones metabólicas para obtenerla. Además se caracteriza por estar presentes en cantidades muy pequeñas en nuestro organismo.

Los micronutrientes son las vitaminas y los minerales. Vamos a hablar en este artículo de los MINERALES. 

http://www.desdeelpie.com.ar/index.php/prensa-y-noticias/181-salud-los-minerales-alimentacion-balanceada

MINERALES.

Entre las sustancias que intervienen en los fenómenos bioquímicos de los organismos hay un grupo de elementos minerales que son indispensables en numerosas funciones biológicas. Son parte de las estructuras somáticas y participan en tejidos y líquidos corporales, y a la vez facilitan el equilibrio electrolítico, activan reacciones bioquímicas y facilitan la transmisión nerviosa.

Existe una clasificación de los minerales en nutrición, en función de la cantidad diaria requerida. A los que se requiere cantidades mayores se les denomina macrominerales, y son el calcio, el fósforo, el magnesio, el sodio y el potasio, entre otros. A los que se requiere en menores cantidades se les denomina microminerales, minerales traza u oligoelementos. Son el hierro, el zinc, el yodo y el cobre, entre otros.

CALCIO.

Es el elemento mineral más abundante en el cuerpo, debido a su presencia en la estructura ósea.

En cuanto al sistema nervioso, su papel es muy importante ya que actúa en la liberación de neurotransmisores y es imprescindible para la correcta transmisión de la información a lo largo del sistema nervioso. También tiene un papel potenciador del aprendizaje.

Se encuentra en alimentos como la leche, los productos lácteos, los higos, las nueces, las legumbres y los copos de avena.

MAGNESIO.

Este mineral es necesario para el funcionamiento de enzimas que intervienen en la formación de neurotransmisores. Reduce el cansancio y la fatiga, y potencia un funcionamiento psicológico normal. Su déficit puede ocasionar síntomas depresivos, nerviosismo e irritabilidad.

Se encuentra en alimentos como los frutos secos, los garbanzos o las judías.

SODIO.

De extrema importancia para numerosos procesos metabólicos del cerebro y todo el organismo, en circunstancias en que el organismo sufre una pérdida masiva de sodio, esto puede causar daño en determinadas sustancias del tronco cerebral e incluso comprometer la vida.

Se encuentra en alimentos como la sal común (cloruro sódico).

POTASIO.

Es muy importante para la transmisión de mensajes entre neuronas. Además favorece la circulación, también del cerebro, ya que dilata los vasos sanguíneos.

Se encuentra en el plátano, el albaricoque, las alcachofas y las nueces.

FÓSFORO. 

Desempeña un papel fundamental en el metabolismo energético, ya que sus funciones son de transporte, almacenamiento y utilización de la energía procedente de la alimentación. Interviene a nivel de neurotransmisores.

Se encuentra en alimentos como el bacalao, las almejas, los berberechos, las cigalas y los langostinos.

HIERRO.

Este mineral es absolutamente imprescindible para todo el organismo ya que forma parte de los glóbulos rojos, encargados del transporte del oxígeno por todo el cuerpo. Su déficit disminuye la capacidad de concentración y memoria, así como el rendimiento físico, aumentando la sensación de cansancio.

Se encuentra en alimentos como las almejas, los berberechos, las carnes rojas, los pistachos y las lentejas.

ZINC.

Interviene en más de cien reacciones bioquímicas del organismo humano., además de proteger de la acción de los radicales libre.

Su déficit contribuye a la aparición de síntomas depresivos, problemas de aprendizaje e hiperactividad.

Se encuentra en alimentos como las almendras, el yogur y los cereales.

YODO.

Es un importante antioxidante para el organismo. Además de componente de la hormona tiroidea.

Se encuentra en alimentos como la carne, el pescado, la leche y los productos lácteos.

Después de haber descrito los nutriente más importantes del sistema nervioso, sus funciones en el organismo y las consecuencias que pueden tener sus carencias, subrayamos la importancia de un buen control de la nutrición, observando si en el fondo de un determinado síntoma resistente no puede haber un problema que se resuelva con el nutriente apropiado y que facilite al organismo y al sistema nervioso en particular todo lo que necesita para su óptimo funcionamiento, sea cual sea su condición de inicio.

Esperamos que os hayan gustado estos tres artículos elaborados por Emma Gil Orejudo. Muchas gracias Emma por tu gran colaboración!.

Nuevo artículo: “Dime qué comes y te diré cómo funciona tu sistema nervioso”

Hoy, 28 de Mayo, se celebra la XIV edición del Día Nacional de la Nutrición, por eso hoy mejor que nunca, os queremos dejar un artículo relacionado con la nutrición y el funcionamiento del Sistema Nervioso.

Aquí os dejamos la primera parte de este interesante artículo, escrito por nuestra gran colaboradora Emma Gil Orejudo:

“Dime qué comes y te diré cómo funciona tu sistema nervioso”
La nutrición del sistema nervioso. Parte I: Los macronutrientes.

La popular frase “eres lo que comes” es comúnmente utilizada para persuadir a las personas de que tomen una diversidad de alimentos. No solemos ponerla en relación con nuestros sistemas nerviosos. Sin embargo, si tenemos en cuenta que solo el cerebro consume el 60% del requisito total diario de glucosa del organismo, puede ser interesante que nos paremos a analizar qué nutrientes necesita nuestro sistema nervioso para funcionar de manera óptima.

Estamos acostumbrados a encontrarnos en situaciones en que nuestro sistema nervioso disminuye su rendimiento por circunstancias relacionadas con la alimentación (por ejemplo la somnolencia que notamos después de una comida copiosa). Otras manifestaciones del sistema nervioso como la aparición de calambres, problemas de atención, falta de tono muscular, apatía, etc, pueden deberse a la falta de los niveles requeridos de ciertos nutrientes. Su detección y aporte puede resolver estas condiciones de forma sencilla, pero para ello hemos de estar atentos y considerar el factor nutricional como origen de multitud de signos disfuncionales del sistema nervioso.

El objetivo del presente artículo (dividido en dos partes dada la extensión del tema) trata de ofrecer información sobre los nutrientes necesarios para el óptimo funcionamiento del sistema nervioso así como subrayar la importancia que tiene cada uno de ellos, y los alimentos donde se encuentran.

En nutrición humana se utiliza una clasificación que distingue entre macronutrientes y micronutrientes. Los macronuntrientes se caracterizan por ser los nutrientes que se necesitan en mayores cantidades y además por ser los que aportan la mayor parte de energía metabólica al organismos. Por otro lado, los micronutrientes se toman en menores cantidades en los alimentos, aportando mucha menos energía; no obstante resultan imprescindibles para la correcta metabolización de todas las sustancias que necesita el organismo.

En esta primera parte del artículo se pasan a describir el oxígeno y agua como sustancias imprescindibles, así como los macronutrientes.

OXÍGENO

Aunque el oxígeno no se considere un nutriente como tal, en la actualidad se describe como pseudonutriente, ya que es imprescindible en numerosas reacciones fisiológicas del organismo.
El órgano que más aporte de oxígeno requiere es el cerebro, de hecho la privación de oxígeno durante 3 minutos puede causar muerte neuronal. El cerebro requiere el 20% del aporte total de oxígeno al organismo, que puede llegar al 40% en determinados momentos.
Para asegurar que el sistema tiene una fuente de oxígeno suficiente es recomendable estar en ambientes con una ventilación adecuada (ventana mejor que rejillas de ventilación) y libres de humo. Síntomas de que no está recibiendo suficiente oxígeno pueden ser dolor de cabeza, disminución de rendimiento intelectual, irritabilidad y signos de ansiedad.
Para que el sistema nervioso tenga un buen aporte de oxígeno, además es necesario que llegue de forma adecuada a las células a través de la sangre. La clorofila, que encontramos sobre todo en vegetales de color verde, tiene la capacidad de almacenar oxígeno en el cerebro. Además, se requiere que tanto el sistema respiratorio como el vascular mantengan su función óptima.

AGUA

Al igual que el oxígeno, el agua es considerado un pseudonutriente. El 85% del cerebro es agua (aunque parezca mentira), y el funcionamiento de las neuronas se basa, en gran medida, en el intercambio constante de líquidos. Esto nos puede dar una idea de lo importante que es una buena hidratación para el sistema nervioso.
La mejor forma de hidratarse es tomando agua, mejor que no sea solo durante las comidas, sino también entre horas en pequeñas dosis y continuadas mejor que una gran cantidad de una vez.
El agua mineral es una buena opción, ya que además es una fuente de minerales, de ahí su nombre (el apartado de minerales en el apartado de micronutrientes, en la segunda parte), siendo recomendable cambiar de marca de agua mineral ya que cada una tiene una concentración diferente de minerales.
Se recomienda un aporte de 35ml de agua por kg de peso y día en un adulto, siendo el requerimiento diario mayor para personas ancianas, niños y mujeres embarazadas.
Se puede, además de esta cantidad de agua diaria, tomar líquidos en forma de zumos, infusiones etcétera, teniendo en cuenta que éstos no sustituyan la ingesta de agua, ya que su absorción difiere.

MACRONUTRIENTES

Como se ha dicho anteriormente, son los nutrientes que se toman en mayor cantidad, y que aportan la mayor parte de energía metabólica al organismo. Existen tres tipos: hidratos de carbono o glúcidos, proteínas o prótidos y ácidos grasos o lípidos.

Hidratos de carbono

La principal fuente de energía del sistema nervioso es la glucosa, que es la unidad básica de los hidratos de carbono. Como el sistema nervioso esta superespecializado en su funcionamiento, no tiene la capacidad de almacenar energía, de forma que depende del continuo aporte de glucosa a través de la sangre. Las fluctuaciones importantes de los niveles de glucosa en la sangre son muy nocivas para el sistema. Sabemos que los estados tanto de hiper como de hipoglucemia hacen disminuir la capacidad intelectual, entre otras capacidades. Por eso es muy importante mantener el nivel de glucosa en sangre lo más estable posible.

Existen tres tipos de hidratos de carbono:

• Monosacáridos o hidratos de carbono simples: glucosa, fructosa (en las frutas).

• Disacáridos o hidratos de carbono dobles: sacarosa (azúcar doméstica), lactosa (en la leche).

• Polisacáridos: (almidón: patata, arroz; fibra alimentaria: cereales integrales).

Los dos primeros tipos de hidratos de carbono, por su estructura sencilla, son absorbidos por el sistema digestivo de forma rápida, pasando al torrente sanguíneo. El páncreas segrega la hormona insulina, que ayuda a que la glucosa se entre en las células para obtener la energía que necesita. La liberación de gran cantidad de insulina como consecuencia de una ingesta de glucosa en las formas simple y doble, provoca una caída brusca de la glucemia, lo que crea cansancio repentino y disminución del rendimiento.

Los polisacáridos son absorbidos de forma más lenta debido a que su estructura más compleja requiere de hidrolización en la digestión. Esto favorece la disposición de glucosa de manera más constante y gradual.

Es importante la elección del tipo y momento de ingesta de hidratos de carbono para favorecer la estabilidad mental y emocional, y que la vulnerabilidad sea mínima.

Proteínas

Las proteínas tienen multitud de funciones metabólicas en el organismo y en concreto en el sistema nervioso, entre otras, la de vincular a las neuronas entre sí y formar neurotranmisores.

Cada proteína está formada por una cadena de aminoácidos. Existen 20 tipos de aminoácidos diferentes, de los cuales 9 son esenciales (no sintetizables por el organismo y que hay que ingerir en la dieta) y 11 no esenciales (el organismo los puede sintetizar a partir de otros compuestos). Mediante la digestión de alimentos ricos en proteínas, éstas se descomponen en los aminoácidos que las constituyen. El organismo utilizará estos aminoácidos para sintetizar las proteínas que necesite en los lugares donde se requieran.

Los aminoácidos tienen un papel imprescindible en la regulación de la actividad cerebral, ya que son imprescindibles en el metabolismo del cerebro. Los neurotransmisores están formados por aminoácidos. Para llevar a cabo la síntesis (formación) de los distintos tipos de neurotransmisores a partir de aminoácidos, es imprescindible la presencia de cantidades suficientes de ácidos grasos poliinsaturados, vitaminas, minerales, oxígeno y glucosa (en condiciones de glucosa excesiva en sangre, la insulina liberada favorece el paso de aminoácidos al tejido muscular, disminuyendo los disponibles para la síntesis de neurotransmisores).
Los aminoácidos más importantes para el sistema nervioso, por su implicación para la síntesis de neurotransmisores, son los siguientes:

• Triptófano:

A partir de este aminoácido el organismo puede sintetizar la vitamina B3, muy importante para el sistema nervioso. Pero la mayor importancia de este aminoácido para el sistema nervioso es que es un precursor de la serotonina, que es un neurotransmisor asociado a la sensación de bienestar emocional, con efecto ansiolítico y en algunos casos antidepresivo. La serotonina es precursora de la hormona melatonina, implicada en la regulación de los ciclos circadianos de sueño-vigilia.

El triptófano circula en la sangre unido a otra proteína llamada albúmina, lo cual hace que no se arrastre normalmente a través de la barrera hemoatoencefálica si compiten otras proteínas. Sin embargo, cuando existe un alto nivel de insulina en sangre (por aumento de glucosa) ésta arrastra a otras proteínas a otros tejidos como el muscular, de modo que facilita el paso de triptófano a través de esta barrera. Esta es la razón por la cual una dieta rica en proteínas no aumenta el nivel de triptófano, y sin embargo sí lo facilita el aporte de hidratos de carbono.
Para el adecuado metabolismo del triptófano se requieren además niveles equilibrados de vitamina B6 y magnesio.
Los alimentos que contienen triptófano suelen ser más de origen animal que animal. Alimentos que tienen triptófano: leche, plátano, pavo, cereales integrales, avena, pipas de calabaza, garbanzos, semillas de sésamo.

• Tirosina

Es un aminoácido necesario para la síntesis de los neurotransmisores adrenalina, noradrenalina y dopamina, además de estimular la síntesis de acetilcolina, neurotransmisor que participa en procesos de memoria. Esto hace que la tirosina sea uno de los aminoácidos más importantes para el cerebro.
La tirosina puede ser sintetizada a partir de la fenilalanina, aminoácido esencial que hay que obtener directamente de la alimentación.
Alimentos que contienen fenilalanina: carne, pescados, huevo, productos lácteos, garbanzos, lentejas, cacahuetes, soja.

• Lisina

Este aminoácido resulta imprescindible en la regeneración de tejidos. Su falta provoca fatigabilidad, irritabilidad y falta de concentración.
Alimentos que contienen lisina: pescados, carnes magras, leche, huevos.

• Metionina

Interviene en la síntesis de acetilcolina. Cuando se consume con vitamina B12 tiene una aparente función antidepresiva, por su capacidad para disminuir las histaminas en sangre.
Alimentos que contienen metionina: trigo integral, cebolla, ajo, alubias.

• Ácido glutámico

Este aminoácido produce glutamina, la cual estimula la producción de GABA, neurotransmisor con funciones inhibitorias que favorece la concentración y el sueño.
Alimentos que lo contienen: harinas de trigo, almendras, nueces, huevos y leche.
Alimentos que contienen ácido glutámico: harinas de trigo, almendras, nueces, huevos, leche.

Otros aminoácidos que pueden relacionarse con incremento de actividad intelectual son la asparagina y la serina.

Ácidos grasos o lípidos

Los ácidos grasos tienen, entre otras, función de reserva de energía en el organismo. En el sistema nervioso forman parte de todas las membranas celulares. También compone la vaina de mielina que recubre los nervios para aumentar su conductancia. Además son necesarios para la formación de sustancias indispensables para el cerebro, entre ellos los neurotransmisores. El cerebro está compuesto por una gran cantidad de grasa en su estructura que no se metaboliza ni siquiera en periodos de largo ayuno.

Los ácidos grasos se clasifican según su estructura química en dos tipos: grasas insaturadas y grasas saturadas.

Las grasas insaturadas se llaman así por tener dobles enlaces en su estructura química. De dividen a su vez en monoinsaturadas y poliinsaturadas.

Las grasas monoinsaturadas tienen una insaturación en su estructura química. La principal es el ácido oleico que se encuentra en el aceite de oliva. Es beneficioso porque disminuye los niveles de LDL (colesterol “malo”) y aumenta el HDL (colesterol “bueno”).

Las grasas poliinsaturadas tienen dos o más insaturaciones en su estructura. La grasa que compone la estructura cerebral está compuesta en su mayoría por grasas poliinsaturadas. Dentro de estas, las grasas de mayor relevancia para el sistema nervioso son los llamados ácidos grasos omega 3 y omega 6, que son esenciales (el organismo no los puede sintetizar, y han de obtenerse a través de la dieta).

Dentro de los ácidos omega 3 se distinguen tres tipos: alfa-linoléico (de cadena corta, con capacidad para disminuir el nivel de triglicéridos); el eicosapentanoico (EPA) y docosopentatoico (DHA), estos dos últimos de cadena larga. Hay muchos datos que apoyan el hecho de que los ácidos grasos omega 3 de cadena larga reducen el riesgo de sufrir ictus. Además, al formar parte de las membranas celulares de las neuronas, alteran la disponibilidad de neurotransmisores, modula las moléculas de transducción de señales y afecta a la sinaptogénesis y a la diferenciación neuronal. El alfa linleico está contenido en los aceites de linaza, soja y nueces, mientras que los de cadena larga los encontramos sobre todo en pescados criados en libertad de movimiento.

En cuanto a los ácidos grasos omega 6, los principales para el organismos son el ácido linoleico y el araquidónico. Ambos son necesarios para el sistema nervioso ya que componen en parte las membranas de las células del cerebro. Alimentos que contienen ácido linoleico son nueces, espinacas, lentejas, aceites de cacahuete, soja y pepitas de uva.

Las grasas saturadas se llamas así porque en su estructura química no tienen ningún doble enlace o insaturación. Su consume se relaciona con aumento de los niveles de colesterol (en concreto LDL o colesterol “malo”, llamado así porque se deposita en las arterias aumentando el riesgo de patología vascular). Este tipo de grasas se encuentra en alimentos de origen animal como carnes, leche entera y ciertos derivados de lácteos. Estos alimentos sin embargo, nos aportan otros nutrientes muy útiles para el organismo, por lo que no hay que prescidir de ellos sin controlar su consumo.

Emma Gil Orejudo: emma_g10@yahoo.es

Si te ha parecido interesante, no te pierdas la segunda parte:

“MICRONUTRIENTES (VITAMINAS Y MINERALES)”

Fuente imagen: http://audioshoyleoparavos.blogspot.com.es/2013/08/alimente-su-cerebro-para-que-no-se.html

Relacionando la dieta y Esclerosis Múltiple!

Es cierto que en la voragine de nuestro día a día, nos hemos ido adaptando a los cambios que van surgiendo en nuestro entorno sin apenas darnos cuenta.

Un ejemplo muy claro de ello, es nuestra alimentación, la cual, en cuestión de escasas generaciones ha cambiado de modo radical.

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A priori, dichos cambios y, en consecuencia las adaptaciones que realizamos, no nos suponen mayor problemática. Básicamente los asumimos/ejecutamos de modo mecanizado y no reparamos (vamos demasiado rápidos como para cuestionarnos determinados aspectos) en las posibles consecuencias que acarrean.

Numerosos estudios científicos han evidenciado en los últimos años como a través de nuestra dieta podemos modificar nuestra flora intestinal, lo cual, unido a una predisposición genética puede dar lugar a la aparición de determinadas enfermedades (cáncer, la enfermedad de Crohn, osteoartritis, el síndrome de fatiga crónica, la enfermedad inflamatoria intestinal, la esclerosis múltiple…).

Según el Dr. Jean Seignalet, los alimentos modernos han sido modificados geneticamente obedeciendo a las nuevas necesidades producción y agricultura moderna, mientras que nuestro sistema digestivo no ha tenido tiempo suficiente para adaptarse/modificarse.  De ahí, que proponga la vuelta a una alimentación “ancestral” (la que se realizaba hace 5 ó 6 generaciones) a fin de paliar las consecuencias negativas de la alimentación actual.

Os dejamos en el siguiente enlace un artículo de la Dra. Susana Muñoz (Esp. en Medicina Física y Rehabilitadora. Profesora Titular UCM. Médico Rehabilitadora ADEMM), dónde además menciona diferentes estudios realizados sobre esta temática así como indica dónde poder acceder a las bases de la “Dieta Seingalet”.

Enlace: http://www.segoviaesclerosis.org/?p=2405

Fuente de la imagen: http://nutrisapiens.com/imagenes/image/Art%C3%ADculos/Nutrici%C3%B3n/Seignalet_%20Opini%C3%B3n_/portada1.jpg

Esperamos que resulte de vuestro interés.

Un saludo y feliz comienzo de semana.

DISFAGIA: GUÍA sobre deliciosas recetas para pacientes con disfagia

Nutilis Powder a la carta. Imagen: Nutricia

Todos sabemos que la deglución puede verse afectada en pacientes con enfermedades neurológicas, produciendo la disfagia, o la dificultad para tragar y para alimentarse adecuadamente.

Los pacientes que sufren disfagia, deben tener una alimentación con unas determinadas características, entre ellas es importante la textura específica de los alimentos.

Sin embargo, no siempre es fácil realizar platos atractivos para los pacientes que tienen disfagia. Por eso,  Nutilis Powder® a la carta, ha diseñado una guía que incluye casi 50 recetas de desayunos, tentempiés, comidas y postres, en las que se utiliza este espesante.

Esta guía, ha sido fruto de cuatro dietistas-nutricionistas, María Lecha, Ivet Ribot, Amaya Peñalva e Isabel Cots. La guía ha sido pensada para adultos, pero algunas recetas también pueden utilizarse para niños. Las recetas incluyen no sólo los ingredientes y la forma de preparación, sino también una composición nutricional por ración.

Esta guía,  la podéis descargar a través de la página http://www.guiametabólica.org, o bien pinchando el siguiente enlace:

http://www.guiametabolica.org/sites/default/files/libro_recetas_disfagia_Nutilis%2024-1-2013.pdf

Os invitamos también a que visitéis esta página, ya que cuenta con artículos muy interesantes sobre la disfagia, como:

“La disfagia y el paciente neurológico”. http://www.guiametabolica.org/consejo/disfagia-paciente-neurologico

“Recomendaciones para la disfagia”. http://www.guiametabolica.org/consejo/recomendaciones-disfagia

“Manejo alimentario de la disfagia”. http://www.guiametabolica.org/consejo/manejo-alimentario-disfagia

“Dieta para niños con dificultades en la masticación: triturados nutritivos y equilibrados”. http://www.guiametabolica.org/consejo/dieta-ninos-dificultades-masticacion-triturados-nutritivos-equilibrados.

Fuente imagen y noticia: http://www.guiametabolica.org/consejo/recetas-disenadas-pacientes-disfagia?enfermedad=269

Una NIÑA de 11 años diseña una TAZA adaptada para su abuelo con PARKINSON

El abuelo de Lily inspiró a la niña a inventar una taza que le permitiera beber con normalidad, a pesar de las secuelas ocasionadas por  la Enfermedad de Parkinson en su motricidad fina. La diseñó usando plástico moldeable para disminuir los derrames que le ocasionaba el temblor.

Gracias a la comunidad de Kickstarter, la taza “Kangaroo” (canguro) de cerámica se convirtió en una realidad. Los usuarios ayudaron a mejorar el concepto con sus críticas constructivas y ahora el proyecto se enfocará en tazas Kangaroo de plástico para prevenir roturas cuando es utilizada por adultos y niños.

Algunas de las ventajas de estas tazas son: gran estabilidad en cualquier tipo de superficie, diseño de tres patas que previene el tambaleo, base elevada que hace los posa-vasos innecesarios y asas que se adaptan a las manos.

kangaroo-cup-taza-parkinson

 

Noticia completa en : http://www.lr21.com.uy/placer/1179950-nina-taza-ayudar-abuelo-enfermedad-parkinson

 

CUIDA TU ALIMENTACIÓN: es clave para la lucha contra el Alzheimer

Nuevas investigaciones revelan que una dieta saludable con ácidos grasos como el DHA y la vitamina E, pueden reducir el riesgo de padecer esta patología o retrasar sus efectos. Estos nutritentes previenen la pérdida de memoria y poseen importantes efectos en el desarrollo del cerebro.

Y ahora…nos vendrá la siguiente pregunta… ¿y en qué alimentos encontrar el DHA? En alimentos como el atún, los huevos, el salmón, la soja y productos fortificados como el aceite o la leche.

¿Y la vitamina E? En frutas y verduras, frutos secos, maíz, aceites vegetales y germen de trigo.

¿Y porqué son importantes estos nutrientes? Porque son un componente estructural de las células nerviosas de nuestro cerebro.

El DHA representa el 97% de los ácidos Omega-3 que están presente en él. Según estas investigaciones, las personas con un alto nivel de DHA en sangre, presentaron una reducción del 47% del riesgo de desarrollar demencia. Después de 9 años de seguimiento, las personas con niveles más altos de DHA también demostraron menos probabilidad de desarrollar Alzheimer.

Hay que tener en cuenta que el DHA y la vitamina E son esenciales para todas las etapas de la vida. El estudio DOLAB, publicado recientemente en el “Journal Of Sleep Research”, indicó que los niños que consumían en su dieta, suplementos de DHA en la edad escolar, conciliaban el sueño por más tiempo (58 minutos por encima del promedio), algo fundamental para el desarrollo cognitivo.

Cada vez se hace más importante el cuidar nuestra alimentación y llevar un estilo de vida saludable.

Si quieres leer más, aquí te dejamos la noticia original: http://www.elcivismo.com.ar/nota.php?nota=19758

Fuente imagen 1: http://www.portalesmedicos.com/medbook/alimenta-tu-mente-top-10-alimentos-para-tu-cerebro/

Fuente imagen 2: http://www.hijosyalimentacion.com/alimentacion-sana-cerebro-sano/